
La última semana estuvo marcada por una profunda corrección en el sector tecnológico, donde los inversionistas castigaron a las grandes empresas por sus agresivos planes de gasto en inteligencia artificial. La caída de Amazon ejemplifica el nerviosismo del mercado sobre la rentabilidad a corto plazo de estas inversiones masivas, sugiriendo un periodo de volatilidad e incertidumbre para el sector.

