
El rebrote de sarampión en México se ha convertido en una emergencia sanitaria nacional, impulsada por bajas tasas de vacunación. La respuesta gubernamental se centra en campañas masivas de inmunización en espacios públicos y medidas de contención en las zonas más afectadas, como Jalisco y Chihuahua, para evitar la pérdida de la certificación de erradicación y proteger a la población vulnerable.










