Estados Unidos está listo para ayudar!".
Este mensaje se alinea con el apoyo expresado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a los manifestantes iraníes. Las protestas en Irán, que suman dos semanas, se originaron por la gestión económica y han escalado hasta cuestionar al líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, dejando un saldo de al menos 51 muertos según la organización Iran Human Rights.
En respuesta, el ejército iraní aseguró que enfrentará cualquier "complot" auspiciado por Estados Unidos.
Simultáneamente, el Departamento de Estado actualizó su recomendación de viaje para Venezuela al nivel más alto de riesgo, instando a sus ciudadanos a salir del país. La alerta advierte sobre reportes de "grupos de milicias armadas, conocidos como colectivos, cortando carreteras y registrando vehículos en busca de pruebas de ciudadanía estadounidense o apoyo a Estados Unidos". Esta medida se produce en un contexto de alta tensión, una semana después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Ambas acciones reflejan una política exterior asertiva y de presión por parte de la administración Trump hacia regímenes que considera hostiles.













