La tensión entre la administración Trump y la Reserva Federal (Fed) ha escalado a un nivel sin precedentes, después de que el presidente del banco central, Jerome Powell, revelara que enfrenta una investigación penal por parte del Departamento de Justicia. Powell calificó la medida como un “pretexto” y una “acción sin precedentes” destinada a presionarlo por no reducir las tasas de interés al ritmo que desea el presidente Donald Trump. En un mensaje en video, Powell confirmó que la Fed recibió citaciones del gran jurado relacionadas con su testimonio ante el Congreso sobre los sobrecostos en la renovación de la sede del banco. Sin embargo, afirmó que la verdadera razón es la política monetaria: “La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fija los tipos de interés en lugar de seguir las preferencias del presidente”. Esta situación ha generado una fuerte condena, incluyendo la de los tres últimos expresidentes de la Fed —Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen—, quienes en una carta abierta denunciaron la investigación como un “ataque sin precedentes” a la independencia del banco central. Legisladores republicanos como Lisa Murkowski y Thom Tillis también criticaron la medida, calificándola de “coerción”.
El conflicto ha impactado los mercados financieros, debilitando al dólar a nivel global, lo que a su vez benefició al peso mexicano, que se apreció ubicándose en 17.91 unidades por dólar.
La incertidumbre también afectó a Wall Street, donde las acciones bancarias cayeron después de que Trump propusiera adicionalmente un límite del 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito durante un año, lo que impactaría directamente los ingresos de instituciones como Citigroup, JP Morgan y American Express.
En resumenLa investigación penal contra Jerome Powell, calificada por él como una táctica de intimidación de la administración Trump, ha puesto en duda la autonomía de la Reserva Federal. Este conflicto ha provocado una reacción negativa en los mercados financieros, debilitando al dólar y afectando las acciones bancarias, mientras ha unido a exdirectivos de la Fed y a legisladores de ambos partidos en defensa de la independencia del banco central.