La respuesta de Europa ha sido unánime y contundente. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtieron que los aranceles 'socavarían las relaciones transatlánticas'.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que 'ninguna intimidación ni amenaza podía influirnos' y calificó las amenazas arancelarias como 'inaceptables'.

En paralelo, miles de personas se manifestaron en Copenhague y Nuuk, capital de Groenlandia, con pancartas que decían 'Groenlandia no está en venta', mostrando una fuerte oposición popular a las intenciones de Washington. Senadores de ambos partidos en Estados Unidos también han criticado la medida, advirtiendo que amenaza el comercio y la estabilidad transatlántica.