Según las primeras informaciones, un tren de la compañía Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid con 317 pasajeros a bordo descarriló sus tres últimos vagones. Estos invadieron la vía contigua, por la que circulaba un tren Alvia de Renfe con destino a Huelva, provocando una colisión "terrible", según describió el ministro de Transportes, Óscar Puente. El impacto fue de tal magnitud que dos vagones del tren de Renfe "salieron despedidos". Entre las víctimas mortales se encuentra el maquinista del convoy de Renfe.

El ministro Puente calificó la información que llegaba desde Córdoba como "muy grave" y subrayó que "lo fundamental ahora es auxiliar a las víctimas". Un periodista que viajaba en el tren Iryo describió el momento del accidente como "un terremoto".

Inmediatamente después, la tripulación solicitó por megafonía la presencia de personal sanitario para atender a los heridos y utilizó martillos para romper las ventanas y facilitar la evacuación.

Como consecuencia del accidente, el servicio de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva ha sido suspendido.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, canceló su agenda para atender la emergencia, asegurando que el Ejecutivo trabaja coordinadamente con los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros.