España se encuentra de luto y en estado de alerta por la seguridad de su sistema ferroviario tras una semana trágica. La cifra de víctimas mortales por el choque de trenes ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba) ha ascendido a 43, mientras los equipos de emergencia continúan las labores de rescate entre los restos. A esta catástrofe se sumó un nuevo accidente este martes cerca de Barcelona, donde un tren de corta distancia chocó contra un muro que cayó a la vía, provocando la muerte del maquinista y dejando 37 heridos, cuatro de ellos de gravedad. La investigación del siniestro de Adamuz, uno de los peores en la historia reciente de Europa, se centra en determinar la causa del descarrilamiento del primer tren.
Las autoridades han localizado una pieza de gran tamaño que podría ser el "bogie" —el chasis inferior con ruedas— faltante, un componente clave que podría arrojar luz sobre el origen del accidente. La pieza fue encontrada a unos 300 metros del lugar del impacto, lo que sugiere la violencia de la colisión.
Entre las víctimas identificadas se encuentra el padre de un futbolista del Getafe.
La acumulación de incidentes ha generado una fuerte reacción de los sindicatos. El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) ha convocado a una huelga general en todo el sector, exigiendo "responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria" y denunciando la falta de inversión y mantenimiento en la red.
En resumenLa seguridad ferroviaria en España está en entredicho tras una semana negra: el número de fallecidos en el accidente de Adamuz se elevó a 43, mientras un nuevo choque en Barcelona dejó un maquinista muerto. Las investigaciones se centran en fallas técnicas y los sindicatos han convocado a una huelga por la falta de seguridad.