La medida, declarada como una "emergencia nacional", busca intensificar la presión económica sobre el gobierno cubano y sus aliados. La orden ejecutiva argumenta que la situación con respecto a Cuba constituye una "amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EU". Según el decreto, el gobierno de la isla se alinea con "actores adversos" como Rusia, China e Irán, y apoya a grupos terroristas.
La medida autoriza al Secretario de Estado y al Secretario de Comercio a imponer un "arancel adicional 'ad valorem'" a las importaciones de bienes de cualquier país que venda o proporcione crudo a Cuba. Trump ha sostenido que, tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el fin del envío de crudo venezolano provocará un cambio de régimen en Cuba, país que atraviesa una grave crisis energética con apagones que afectan a más del 57% de su territorio. La situación genera incertidumbre para México, que en 2025 se convirtió en el principal proveedor de petróleo a la isla, aunque reportes indican que los envíos se detuvieron a principios de 2026. La presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que la ayuda humanitaria a Cuba "continúa" por ser una decisión soberana, aunque precisó que los envíos de crudo se determinarán conforme a las solicitudes de La Habana.













