El cantante puertorriqueño Bad Bunny se convirtió en el protagonista de la 68ª edición de los Premios Grammy al hacer historia y utilizar la plataforma para lanzar un contundente mensaje político. Su álbum ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’ ganó el prestigioso galardón a Álbum del Año, convirtiéndose en el primer disco grabado íntegramente en español en lograr esta hazaña, superando a favoritos como Lady Gaga y Justin Bieber. Al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, Benito Martínez Ocasio no dudó en posicionarse frente a las políticas migratorias de Estados Unidos. “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ¡ICE fuera!”, exclamó, refiriéndose al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Su discurso continuó con un llamado a la unidad y al amor frente al odio: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”.
Este pronunciamiento se suma al de otros artistas como Billie Eilish y Justin Bieber, quienes portaron insignias con la leyenda “ICE out” en la alfombra roja, convirtiendo la gala en un escenario de protesta contra la administración de Donald Trump. La noche fue un triunfo para la música latina, con premios también para Natalia Lafourcade por ‘Cancionera’ como Mejor Álbum de Pop Latino, y Carín León por ‘Palabra De To's (Seca)’ en la categoría de regional mexicano. La victoria y el discurso de Bad Bunny no solo consolidan su estatus como una de las figuras más influyentes de la música global, sino que también marcan un momento significativo para la representación y la voz de la comunidad latina en la cultura popular estadounidense.
En resumenBad Bunny marcó un hito en los Premios Grammy al ganar el Álbum del Año con un disco en español, y aprovechó su discurso para lanzar un potente mensaje contra el ICE. Su protesta, junto a la de otros artistas, convirtió la ceremonia en un acto de reivindicación de la comunidad latina en Estados Unidos.