Esto marca la primera caída anual desde 2013 y la más grande desde 2009.
El descenso coincide con el inicio de la presidencia de Claudia Sheinbaum, convirtiéndose en la mayor caída de remesas para el comienzo de un sexenio en este siglo. Sin embargo, el año terminó con una nota ligeramente positiva, ya que diciembre registró un aumento interanual del 1.9%, alcanzando los 5,322 millones de dólares, rompiendo una racha de ocho meses de descensos. Este repunte mensual fue impulsado por un aumento del 8.8% en el monto promedio de las remesas, que llegó a 408 dólares, a pesar de que el número total de transacciones cayó un 6.4%. BBVA México identificó tres grandes riesgos para los flujos de remesas en 2026: una posible desaceleración económica en EE.UU., políticas migratorias agresivas y la apreciación del peso mexicano. El banco señaló que, a pesar de la retórica de Trump, el principal motor de las remesas es el dinamismo de la economía estadounidense. Con la creación de empleo en EE.UU. desacelerándose, una mayor ralentización es un riesgo clave. Además, la fortaleza del peso podría reducir el poder adquisitivo de los hogares receptores en aproximadamente un 15%.











