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Noticias sobre lanzamientos, premios, autores y tendencias en el mundo de la literatura nacional e internacional.
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Gerardo Estrada: “La UNAM es el espacio más libre de México”

Con una vasta trayectoria cimentada en el Servicio Exterior y la difusión cultural, Gerardo Estrada llega a sus ochenta años con ánimo de seguir la fiesta, “aunque ya no pueda bailar”, dice. Para Gerardo Estrada no hay distancia entre trabajo y amistad, de tal modo que a su paso por distintos cargos logró crear una familia ampliada, entre amistades y colaboradores, que lo sigue acompañando. Su casa ha sido escenario de múltiples encuentros, desde fiestas de cumpleaños y posadas hasta reuniones con altos funcionarios de la cultura o la política. Allí, en esa estancia custodiada por el arte, se fraguaron proyectos y se tomaron decisiones trascendentales para la vida nacional. También se bailó.En esa casa, en Coyoacán, conversamos sobre sus pasiones, su cercanía con los jóvenes, la diplomacia, su labor en la UNAM, la música, los viajes. Cuando le pregunto ¿qué le ha aportado todo esto a su vida?, me responde: “Creo que privilegios, tener la posibilidad de recibir amigos queridos y gente que uno estima. Además, en un tiempo, esta casa se convirtió en una especie de oficina alterna de relaciones públicas, encuentro de personajes que han jugado un papel importante en la vida del país, como Jorge Castañeda y Juan Ramón de la Fuente. Rafael Tovar y de Teresa me pedía que reuniera gente aquí y, como siempre he sido una especie de ‘Suiza neutral’ ante los conflictos de la vida cultural y política, he tenido el gusto de asistir a grandes pláticas. Algunas decisiones importantes han tenido como escenario esta casa. Estoy acostumbrado a recibir gente, a mis colaboradores para diferentes festejos, desde el chofer, Isaías, que se distinguía por bailar muy bien, hasta jefes de departamento, todo mi equipo, mi entorno”.Es parte de tus pasiones, lo mismo que la música. Mi padre, que era médico y se había forjado a sí mismo, me enseñó a oír música. Nunca fuimos a Bellas Artes. Íbamos a la Lagunilla con los amigos a comprar discos, muy modestamente. Recuerdo que escuchaba las danzas húngaras de Brahms y la Quinta Sinfonía de Beethoven obsesivamente. No sé por qué no acabé estudiando música. Mi hermano lo hizo, pero yo no tuve la disciplina.Vives rodeado de obra de arte: Francisco Toledo, Juan Soriano, Mathias Goeritz, entre otros, conviven en estas paredes. Es otra de tus pasiones.Esa fue tardía. Tuve dos pasiones: la música y la literatura. Me acuerdo haber ido con mi padre a las primeras ferias del libro. Me tocó ir a la Ciudadela, comprar novelas de Salgari, de Julio Verne. Me gustaba el olor de los libros, la aventura de abrir la primera página. Las artes visuales me llegaron después. Creo que fue a partir de mi primera visita a Nueva York, al Museo Metropolitano. Era un estudiante de veinte o 21 años cuando descubrí la pintura. Estar frente al arte en vivo jamás será lo mismo que verlo en un libro. Recuerdo también mi primera visita al Museo del Louvre, a los 23 años. Regresé con mi hija cuatro décadas después y redescubrí las obras que había visto.La vida te llevó por caminos que te permitieron la cercanía con las artes, los jóvenes, la política cultural. Ahí está la esencia de tu trayectoria profesional.Quise actuar en la vida política del país y después se me presentó la oportunidad, gracias a Hugo Gutiérrez Vega, de trabajar en Difusión Cultural de la UNAM. Descubrí que era una alternativa a hacer política. La cultura es el espacio más natural donde la expresión, la crítica política, tienen más cabida y donde se dan los primeros pasos de un gran cambio. Los momentos iniciales de la Revolución cubana fueron muy llamativos porque se le dio mucha oportunidad al arte. Además, los primeros síntomas de una crisis social o política comienzan en el arte. Por eso surgen las vanguardias. En México, en los últimos años, hemos tenido una explosión de expresiones artísticas. Yo me precio de haber sido amigo de algunos personajes marginales. El más sociable de todos fue Carlos Monsiváis. Era, al mismo tiempo, marginal y no. Lo mismo Juan José Gurrola, gente cuyas opiniones y acciones influyeron en la sociedad de su tiempo. Yo estudié Sociología por esa curiosidad de saber más de la gente. Me acuerdo que me llamaba la atención esa incipiente pluralidad política que se daba en México en los años sesenta y setenta. Sabíamos que el PRI iba a ganar irremisiblemente. Desde entonces, pensé que hacía falta el diálogo y que el mejor terreno para dialogar políticamente era el de la cultura.Esta manera de acercarte al arte, a las vanguardias, y procurar que diversas corrientes confluyan, entona muy bien con tu trabajo diplomático. Primero dirigiendo la Casa de México en París y años después como director de asuntos culturales en la Secretaría de Relaciones Exteriores.Los diferentes momentos de la vida pública me permitieron tener este espíritu de conciliación. Eso me ha marcado, la idea de encontrar las afinidades más que las diferencias. Nunca sentí que trabajar fuera un problema. He gozado y ha sido una enorme alegría poderme parar cada día y tener algo que hacer.Recuerdo que causó revuelo en Relaciones Exteriores tu decisión de nombrar a creadores e intelectuales como agregados culturales en las embajadas.Eso representó algunas críticas, pero revolucionó la manera de entrar a la diplomacia a través de la cultura. Ha habido grandes personajes que han unido su vida intelectual con su vida diplomática. Por supuesto, Alfonso Reyes. Fue una decisión muy debatida. Es cierto que algunos se lo tomaran como años sabáticos o vacaciones, pero otros hicieron una labor estupenda.Si continuamos con tus pasiones, una de ellas ha sido la de enseñar en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.La mayor riqueza de mi vida ha sido dar clases. Son 56 años. No hay nada como los jóvenes y cada semestre es diferente, cada alumno es diferente. A mí me encanta discutir, provocarlos. La mezcla de clases sociales es una maravilla de la UNAM, un reflejo de lo que es el país. Me tocó una época gloriosa de la Universidad y de mi facultad, los años sesenta. Un día, en una mesa redonda, Rolando Cordera me criticó por haber dicho que el movimiento del 68, antes que otra cosa, era cultural. Él decía que la cosa era política. Otros miembros de la mesa argumentaban sobre el “2 de octubre no se olvida”. Está bien, no se olvida, por supuesto que no, pero lo que movió al 68 fue esencialmente la cultura. Eso y la píldora anticonceptiva detonaron movimientos estudiantiles simultáneos en todo el mundo. ¿Qué teníamos en común? La revolución sexual. Eso nos cambió la vida para siempre. Las mujeres descubrieron el sexo, luego se asustaron; los hombres descubrimos mujeres que no eran como nuestras mamás. Fue importantísimo y pasó en todo el mundo, fue una explosión de la cultura. Se comenzó a bailar de otra manera, a hacer un teatro diferente, fue la época del Cinema Novo de Brasil, la Nouvelle Vague en Francia. Las artes estaban en un fantástico momento creativo. Nosotros tuvimos una muestra de todo eso en la Olimpiada Cultural.¿Cómo viviste el movimiento del 68?Todo empezó porque soy curioso y metiche. Estuve en el movimiento desde el 26 de julio, el día que empezó, porque había ido al mitin de solidaridad con Cuba en el Hemiciclo a Juárez. Ahí nos avisan que les están poniendo una golpiza a los estudiantes del Poli que, a su vez, habían ido a protestar por la golpiza de la Ciudadela. De allí en adelante, mencióname cualquier día del 68 y ahí estuve. Fui testigo de primera mano. Me metí con los líderes, que eran conocidos y amigos. Me colé en las pláticas con los representantes del gobierno, Jorge de la Vega Domínguez, Andrés Caso, y, al final, fui de los pocos intermediarios, mientras el movimiento se iba disolviendo. Mi mayor frustración del 2 de octubre no fue el 2 de octubre mismo, sino el olvido de la sociedad mexicana.Tuviste oportunidad de reivindicar esa memoria al crear el Memorial del 68 en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco.Esas instalaciones eran de la Secretaría de Relaciones Exteriores y cuando pasaron a la UNAM, lo primero que había que hacer era reivindicar la relación de la UNAM con Tlatelolco y el 2 de octubre. La intención del Memorial fue fantástica, daba una idea de lo que fue el movimiento. La primera versión que se hizo me gustaba museográficamente porque la sala quedó oscura, daba cierta sensación de duelo. Ahora tiene demasiada luz. Nunca ha habido demasiada luz sobre ningún hecho político en México. Todo es oscuro, tenebroso. La UNAM es el espacio más libre de México, sin duda. Hay quien no entiende eso, no entiende lo que es este país. Y los presidentes que han atacado a la universidad, de alguna manera rompen con la historia de México.En tu paso por Difusión Cultural de la UNAM se gestaron proyectos trascendentales: un canal de televisión, un museo de arte contemporáneo, en los que se conjuntó el esfuerzo de diversas instancias.He tenido jefes muy inteligentes, equipos que me siguieron. Ellos fueron los artífices. Muchas cosas no hubieran sido posibles ni en Bellas Artes ni en la UNAM sin la conjunción del esfuerzo privado y el público. He gozado todos mis trabajos y me da mucha emoción, cada vez que voy por la UNAM, saber que colaboré con eso.Crear espacios para la cultura y llevarla a públicos diversos ha sido uno de tus logros. Por ejemplo, se proyectaron, en la explanada del Palacio de Bellas Artes, conciertos y óperas para que cualquiera pudiera disfrutarlos.Metimos cámaras para que se proyectara afuera. Fue una maravilla. La gente comenzó a sentarse en la explanada. Algunos iban pasando con sus bolsas de compras y se detenían. El día que cantó Pavarotti se juntaron 8 mil personas. Para los artistas, fue fantástico salir a dar las gracias al balcón en lugar de hacerlo en el escenario. Cuando Pavarotti salió, fue muy emocionante. Quise probar que la gente afuera tiene la misma sensibilidad y capacidad intelectual que quienes están adentro. El problema de la cultura es de acceso económico, aunque en México es regalada.¿El arte, la cultura, pueden transformarnos, hacernos mejores seres humanos?Antes podía decir que nos hace mejores seres humanos, pero ya no estoy tan seguro. Ayuda, pero no es garantía. Hitler pintaba, le gustaba la música. Los nazis metían al horno a los judíos mientras escuchaban sonatas o cuartetos de Mozart. No es tan simple. La cultura debería hacernos mejores porque después de oír el Réquiem de Mozart uno no puede ser igual. Lo mismo si vas a Oaxaca, a la iglesia de Santo Domingo. ¿Cómo es posible que una obra como el Parthenón, después de siglos, siga emocionándonos? Esa es la magia.Esa sensibilidad, esa magia, has podido compartirla de muchas maneras a lo largo de tu gestión en la cultura.Yo he tenido ese privilegio y lo he compartido. Descubrí que era la mejor forma de lucha política.¿Cómo llegas a tus ochenta años luego de este largo trayecto?Aquí estoy, medio fregado. A veces, me siento insatisfecho, creo que no hice lo suficiente. Algunos me reprochan no haber escrito más. Quizá ya no me dé tiempo, pero trataré de remediarlo. Aunque, si soy honesto, debo reconocer que he vivido y he vivido bien. Como decía Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”. No hay más.AQ / MCB

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Salman Rushdie: “La muerte lleva tiempo acompañándome”

Si hay algo que mucha gente se pregunta a menudo es cómo Salman Rushdie (Mumbai, 1947) logra tener siempre una sonrisa. Cuando en 1988 publicó Los versos satánicos, el entonces líder de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, emitió una fatua pidiendo su muerte. Durante nueve años permaneció escondido aunque, con el tiempo, entendió que no quería pasarse el resto de su vida sin tener contacto con los lectores. Excepto en ese periodo, nunca ha dejado de tenerlo. Ni siquiera después de que en el verano de 2022, durante una conferencia, lo apuñalaran de forma repetida. Tampoco ahora, cuando una de las mayores tormentas de nieve en décadas azota Estados Unidos. “He estado estos días en el festival de Sundance y me libré, pero llevo cuatro días intentando regresar a mi casa, en Nueva York, y me han cancelado muchos vuelos. Al fin, he llegado y puedo contestar todas las preguntas”, celebra por videollamada segundos antes de que La Vanguardia se disponga a entrevistarlo con motivo de la publicación del libro de relatos La penúltima hora (Random House). Por supuesto, no ha perdido su sonrisa en ningún momento.¿Cómo siente volver a la ficción?Aliviado. Mi vida se había vuelto últimamente demasiado no ficticia para mi gusto. Está bien volver al mundo de la imaginación porque yo siempre he sido un escritor de ficción.Sus relatos tienen como trasfondo la muerte y el título de su libro juega con la idea de estar cerca del final. ¿Se siente así?Sí, pero no por nuevas amenazas, sino, simplemente, porque ya soy un hombre mayor. Este año cumpliré 79, y la edad te hace pensar. De todos modos, pese a que el tema sea oscuro, trato de llevar al lector a un lugar lúdico. Me gusta que las historias tengan ese elemento de juego.Nunca pierde el humor.El humor es una de las cualidades más características de mi escritura y de mi forma de pensar. Viene a mí de manera natural. No fuerzo frases, me surgen solas. Oscurecer más mi vida no tendría ningún tipo de sentido.¿Estos relatos sobre la muerte han surgido después del ataque?Hay cinco relatos. Las tres historias largas se han escrito en este último año, así que sí. Pero las dos más cortas son más antiguas. La muerte lleva mucho tiempo acompañándome, pero la aprendes a sobrellevar.En el relato que titula “Finado”, el protagonista principal, Arthur, ve cómo el resto vive su muerte.Es curioso porque nunca antes me había atrevido con un relato de fantasmas. Y sí, yo también he pensado cómo los míos vivirán mi muerte. Bueno, no ha hecho falta que me lo imagine, lo he vivido. Y lo que vi, cuando creían que me iba, es amor, mucho amor. Esa es una manera muy bonita de salir del escenario.Arthur es un escritor que, ahora que está muerto, teme ser malinterpretado. ¿Comparte ese miedo?No puedes controlar lo que sucede cuando te vas. Sí, en cambio, hacer lo mejor que puedes mientras estás aquí, y trato de hacerlo.En Los versos satánicos, uno de sus personajes decía: “Conocer a un escritor es, por lo general, sentirse decepcionado”.Hay un refrán que dice que mejor no conozcas a las personas que admiras. No sé si la gente se decepciona o no cuando me conoce. Espero que no pero, igual que Arthur e imagino que muchos otros escritores, es un temor compartido.El legado está muy presente en este último libro.Si eres escritor, esperas dejar una estantería llena de libros interesantes. Creo tener la suerte de estar en esa posición. También me lo he trabajado. Este es mi libro número 23 y mi estantería es buena y robusta.En “Oklahoma”, el cuarto relato, escribe: “Estados Unidos se ha perdido en su propia historia”.Ahora mismo, hay un proyecto de borrar parte de la historia de Estados Unidos, la que habla de los ciudadanos originarios del país y los esclavos. Es preocupante este ataque a la memoria colectiva del país. Si te saltas estas partes, es imposible entender Estados Unidos. Pero a Trump ya le va bien que no nos entiendan. La ceguera se impone.¿Y tiene miedo?¿Quién no?Regresando a “Oklahoma”. Se inspiró para este texto en el manuscrito de América (El desaparecido), una novela inacabada de Kafka, quien, por cierto, nunca visitó Estados Unidos. Se supone que allí su personaje encontraría la felicidad. ¿Tiene usted algún lugar idealizado?Oklahoma es el lugar al que nunca llegas pero esperas llegar. Y eso nos pasa a todos los humanos y hace que estemos inacabados. Y está bien así. Más que un lugar idealizado, yo lo veo como un sueño por cumplir. Siempre tiene que haber uno. ¿El mío? Ser mejor escritor de lo que soy. Espero lograrlo.¿Seguirá entonces escribiendo?¡Claro! ¿Cómo dejarlo? De hecho, ya he empezado a escribir algo, pero quiero ir despacio. He escrito tres libros en tres años y es demasiado para mí. A partir de ahora no quiero ponerme fechas ni límites. Ahora yo pongo las normas.Muchos lectores y escritores más jóvenes agradecerán que siga con su obra. ¿Hubo algún momento en su carrera en el que fue consciente de que se había convertido en un referente?Sí, aunque no recuerdo el momento exacto. Es raro que hablen de ti en la universidad y en las escuelas. Por supuesto, satisfactorio, pero raro. Siempre que mi trabajo les resulte útil, yo no puedo más que celebrarlo.A menudo escribe sobre países que le han marcado. Esta vez, no ha sido diferente. La India, Reino Unido, Estados Unidos...Es bonito, ¿no? Surge así, no fue un plan. Es como una presentación de los mundos sobre los que me he pasado la vida escribiendo. Si hay alguien que no haya leído ninguno de mis libros, este es un buen comienzo porque te da una idea de todo.Dos de sus protagonistas son muy particulares. Senior ha tenido una vida plena y ahora ansía la muerte. Su compañero, Junior, ha tenido una vida mediocre, pero aún la valora intensamente. ¿Es usted más cercano a alguna postura?Los escritores muchas veces nos vemos reflejados en lo que escribimos. Podría ser una mezcla, pero siento que tengo muchas diferencias con ambos. Ellos representan dos mitades de una misma persona. Hacía tiempo que quería escribir sobre ellos. Hace años me inspiré en dos señores que conocí en Chennai, en la India. Tenían un humor horroroso, pero eso los convertía en seres bastante graciosos. Eran muy cascarrabias aunque, también, súper entretenidos. Por fin he encontrado un relato para ellos.En este primer relato, habla de calamidades nacionales, que prefiere dejar en un segundo plano. La historia grande se suele comer las muertes pequeñas, pero yo trato de hacer al revés, que estas sean protagonistas. Al fin y al cabo, son las que más nos afectan como individuos.El don como maldiciónLa muerte no es lo único que ronda en el trasfondo de los relatos del nuevo libro de Salman Rushdie, La penúltima hora. El don como maldición también está muy presente para muchos de sus protagonistas. “El arte, a veces, más que salvar, devasta”, opina uno de ellos. El autor reconoce que la escritura le ha dado algún que otro problema en su vida, teniendo en cuenta las múltiples amenazas de muerte que ha recibido a lo largo de los años. “Aun así, considero que soy muy afortunado de tener esta habilidad, pues desde muy joven quise ser escritor y he podido cumplir mi sueño”. No es el único que tuvo, pues hubo una vez en la que también se imaginó siendo un actor. “Pero dejé atrás esta idea porque no soy idiota y sé que no hubiera salido bien. Me conformo con algunos cameos que he hecho y estoy abierto a propuestas”.AQ / MCB

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Sin lugar en el mundo: las mujeres de ‘Quehaceres y desasosiegos’

Embarazadas a perpetuidad pues nunca podrán parir, una niña que ahora es una muñeca que cuelga de un árbol —como muchas otras— luego de hundirse en un pantano, una joven condenada a conservar un objeto maldito que ha sobrevivido a su familia, una niña insignificante que toma la apariencia de un gato, una empleada anodina atrapada en un sueño de sábanas sucias y un cuarto sin puerta ni ventana y el fantasma de una escritora habitan el libro de cuentos Quehaceres y desasosiegos (Editorial Gato Blanco). Son todas ellas, sin importar su disposición para el vacío o el juego, mujeres sin lugar en el mundo. Quiero decir que están ahí, o estuvieron, pero han sido despojadas de cualquier sentido de pertenencia. ¿Sombras? ¿Despojos? ¿Soplos?Bibiana Camacho tiene poca confianza en una escritura sin arcadas o tropiezos, pero es capaz de hacernos creer, como lectores atónitos, que el horror cotidiano, como dice la narradora de “El hombre serio”, no es suficiente para doblegar nuestra existencia y por eso hay también cabida para ese otro terror, “abstracto, difuso y resbaladizo”, que interviene para encender nuestros más pavorosos temores. A ese otro terror se deben las atmósferas de estos cuentos —“El reflejo”, con el cual cierra Quehaceres y desasosiegos, es una justificada excepción— urdidos para producir la sensación final, de la que es difícil deshacerse, de claustrofobia. Todas esas mujeres —y las que están allá fuera de las páginas de este libro— padecen una de las formas incorruptibles del espanto —no solo el grito provocado por el plano vulgar de la realidad—: descubrir que una mano invisible las ha precipitado hacia el anonimato o las listas de desaparecidas.Hay en Quehaceres y desasosiegos un sustrato hecho de la materia que alimenta la indignación y las demandas de los colectivos de mujeres, pero nunca se deja arrastrar por la tentación de llenarse de arengas en menoscabo de la ficción. Bibiana Camacho ha salvado el escollo de la propaganda —que ha tomado el lugar de la literatura— con un sutil golpe de dados: no se entrega a los hechos crudos sino a esa lógica surreal que solo confía en las anomalías, las pesadillas diurnas, los guiños del conejo que vive también detrás del espejo.AQ / MCB

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El internet animal: conexión, existencia y supervivencia

El sentimiento de conexión con el todo, la percepción de la íntima armonía del mundo y la piedad extensiva hacia los seres animados e inanimados solía atribuírsele a santos, místicos o poetas. San Francisco de Asís representa el cálido paradigma de esta familiaridad con toda la creación y sus criaturas. Sin embargo, actualmente, y contra el justificado pesimismo que suscitan algunos desarrollos científicos y tecnológicos, estos mismos avances permiten que la convicción panteísta esté más fundada en evidencias y datos duros. De modo que el sentimiento de conexión con el mundo puede ser, más que una metáfora o un pensamiento mágico, un recurso intelectual viable para ayudar a detener el acelerado proceso de devastación natural y degradación humana. En su libro, Modos de existir. Más allá de la inteligencia humana, (Galaxia Gutenberg, 2025) James Bridle examina muy diversas formas de vida, intelección, relación y percepción que escapan al radar antropomórfico, pero que denotan la prodigiosa pluralidad del mundo. Gracias al avance de la biología o la física nuevos reinos se agregan a los conocidos y trastocan las categorías conocidas. Ahora, donde se veían simples objetos es posible concebir sujetos y darles un nuevo significado e integración. Para ello, dice el autor, hay que escapar al supremacismo y reduccionismo humano y ver en el entorno un devenir colectivo e interconectado que brilla por su intencionalidad e inteligencia.La concepción patriarcal y patrimonialista de la naturaleza no solo es anacrónica, sino peligrosa y tiene al planeta en vilo. Por eso hay que concebir la inteligencia desde diversos ángulos y reconocer sus más heterogéneas manifestaciones. El autor documenta varias de estas inteligencias con ejemplos vívidos y fascinantes (la astucia y picardía de los pulpos, los árboles madre, el oído y memoria de las plantas, el internet de los animales). La familiaridad con la naturaleza o la convivencia con los animales es fundamental en la evolución. Por ejemplo, la ancestral aptitud de muchos cazadores, campesinos o pastores para hablar con las bestias revela un lenguaje interespecies, que tiene una enorme utilidad para la supervivencia (ayuda a localizar presas o detectar predadores, a predecir el clima o aligerar las labores domésticas) y genera un sentimiento de comunidad y pertenencia a la tierra. Esta interacción empática no deja de tener un componente religioso y muchas imágenes como los primates contemplando un arroyo constituyen pequeñas epifanías. A decir de Bridle, la conciencia de las múltiples formas de vida y su interdependencia permitiría encauzar de manera más positiva los desarrollos tecnológicos más inquietantes como la inteligencia artificial. Igualmente, hacer consciente la inmensa red de cooperación que posibilita la existencia permite actualizar y entender de manera más nítida el arrobo franciscano ante “la hermana creación” y su llamado a practicar con ella la más estrecha amistad y reverencia.AQ / MCB

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Fábrica de escritores

Ya he hablado en otros artículos de la poca fe que tengo en los talleres literarios para crear escritores. En Estados Unidos hay toda una industria de producción en línea que fabrica cultivadores del lugar común.Me asomé a una revista que da consejos a los autores para medrar en esta carrera. Si fueran honestos, la revista tendría una página y ésta sería la misma en cada edición mensual: “Lean los clásicos”, si hablamos de los libros; o “Lean a los clásicos”, si nos referimos a los autores.La revista dice que con cinco características se puede crear un villano. Comparto dos: “debe ser astuto y capaz” y “debe tener su talón de Aquiles”.Otro artículo da consejo a los escritores de novela negra sobre cómo mantener una larga serie con el mismo protagonista más allá de la usual trilogía. Comienza diciendo: “La mayoría de los escritores sueñan con crear un personaje que sobreviva por más que un solo libro”. ¿De veras? ¿La mayoría? Pedro Páramo, El regreso de Pedro Páramo, Pedro Páramo en apuros, Historia de la decadencia y caída de Pedro Páramo…Ya entrados en tema, dice el autor: “Lo primero y muy difícil es decidir cuánto va a envejecer el protagonista entre la primera novela y la segunda, y cuánto lo hará a lo largo de toda la serie”. No veo ninguna dificultad en tomar tan superflua decisión, salvo que se sueñe con adaptaciones de cine, ahí donde Hollywood no quiere protagonistas viejos.Otro artículo: una autora que ha escrito más de cien libros en los últimos veinte años da consejos sobre cómo dominar distintos géneros: novela rosa paranormal, ciencia ficción, novela histórica, ficción femenina… Algo sabrá, pues ha vendido más de un millón de ejemplares.Luego escribe un editor: “Si quieres que te publiquen, tus posibilidades de lograrlo y ganar más dinero sin duda mejorarán si tienes idea de quiénes forman parte de tu audiencia”.Se dan lecciones sobre cómo escribir una carta a un agente literario. Antes se daban consejos para dirigirse a los editores; pero hoy los editores gringos ya no tratan con los autores.Luego una exejecutiva de Wall Street vuelta novelista escribe “Siete y media maneras de emplear la experiencia del mundo real para crear un auténtico suspense”. No estoy tan seguro de que en Wall Street se viva la vida real; además, la señora dedica la novela a su marido porque “no me has dado la experiencia de la vida real de un matrimonio conflictivo”.La revista circula desde 1920. Encontré el primer ejemplar en archive.com, y el primer artículo habla de la escritura de poesía. Es un tratado bastante interesante sobre el ritmo y el acento, sobre el oído a la hora de leer o escribir. Se apoya en ejemplos de Milton, Tennyson, Poe, Samuel Johnson, Spenser, Swinburne y Keats.Después de todo, sí hay modo de enseñar a escribir… con los clásicos.AQ / MCB

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Nabokov, memoria y amistad: libros para comenzar febrero

Entre los títulos que hemos destacado en Laberinto esta semana se encuentran una exploración literaria de la memoria, relatos que desbordan la realidad, ensayos agudos, una novela satírica y una exploración de la amistad como experiencia pública y privada.Física de la tristezaGospodínov es el escritor búlgaro más importante de la actualidad. Para Olga Tokarczuck, “La de Gospodínov es la literatura más exquisita sobre nuestra percepción del paso del tiempo, escrita con un estilo magistral y totalmente imprevisible”. En esta novela, el laberinto y el Minotauro son motivos centrales. El narrador, que padece de empatía patológica, se adentra sin permiso en los recuerdos de los demás fundiendo la memoria personal con la historia colectiva.El blues del fin del mundoEl escritor israelí reúne más de una docena de relatos con una fuerte inclinación hacia la ficción especulativa. Sus realidades discurren a un lado o al margen de la nuestra pero no por eso resultan asombrosamente cercanas: una joven que recibe un asteroide como regalo, un anciano que reencarna en una ardilla, una máquina del tiempo que es también una posibilidad para bajar de peso… Keret tiene un solo propósito: probar que la normalidad es el rostro luminoso del absurdo. La estupidez de la gente cultaEstamos ante el séptimo volumen de los artículos periodísticos del escritor británico. Es 1912, un año marcado por el hundimiento del Titanic y el setenta aniversario del semanario The Ilustrated London News, del cual fue colaborador. Queda en claro que todo puede ser materia de humor e interés: el feminismo, los proyectos de ley que siempre naufragan, Tolstoi, Dickens, Dostoievski, George Bernard Shaw, y la estupidez que es también patrimonio de la gente culta o poderosa.Rey, dama, valetEl autor ruso consideraba que esta era la más alegre de sus novelas y la crítica la ve como la más clásica. Pertenece a su etapa berlinesa y superficialmente es una novela de adulterio, pero en realidad se trata de una sátira. Franz, un joven provinciano de familia modesta, llega a Berlín y un bien acomodado primo le encuentra trabajo con un matrimonio de nuevos ricos. Ella lo seduce y lo convence de matar a su viejo y aburrido marido.Revista de la Universidad de MéxicoLa publicación dirigida por Jorge Comensal dedica su entrega más reciente a explorar las muchas formas con las que se manifiesta la amistad. Destacan los ensayos de Marina Garcés (sobre la philia como condición de la vida pública en la antigua Grecia) y Sylvia Aguilar Zéleny (sobre los lazos afectivos que establecen los personajes femeninos en las novelas de Elena Ferrante). El número se completa con la inevitable sección dedicada a la crítica de novedades editoriales.MCB

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‘Los sueños de Patanjali’, de José Gordon: una novela de esperanza existencial

El autor de la serie televisiva Imaginantes que fuera transmitida por Televisa y premiada en el Festival de Cine de Nueva York; que conduce y dirige el programa La Oveja Eléctrica —una joya de la televisión mexicana que es revista de ciencia y pensamiento—, y que es autor de numerosos libros como Tocar lo invisible (editorial Planeta, 1995) es también el mayor divulgador de la ciencia en nuestro país.Lo que pocos saben de José Gordon es que siempre ha alimentado un fuego interno y una perdurable fascinación, casi reverente, por las antiguas filosofías de la India y por el sánscrito. Es practicante de meditación y un inquieto explorador de los avances de la ciencia y las neurociencias. Esta es la faceta del autor que se despliega con glamur en su nueva novela.Patanjali fue un místico y filósofo hindú que debe haber existido entre el siglo II antes de la era común y el IV de nuestra era, y es considerado autor de los textos fundacionales del Yoga.La novela de José Gordon es una exposición filosófica, mística y poética alrededor del azar y el destino, —de las coincidencias inexplicables, acausales, que acaban por dar forma a nuestras vidas— del raro tránsito por el que pasan los sueños para llegar a la realidad. Los que conocemos al autor sabemos que el trayecto que siguen los sueños es una de sus inquietudes, —de las más agudas y duraderas, un temblor continuo en su alma, una fascinación y una fuerza que lo arrastra, como las olas del mar arrastran caracolas.En su novela la historia central y fragmentada se unirá al final como un rompecabezas. Juan José Marina es un neurólogo que quiere entender el funcionamiento del cerebro con aproximación científica y electroencefalogramas que revelen el proceder de la mente. En su búsqueda se plantea preguntas inquietantes. ¿En dónde reside el sentido de la sacralidad? ¿Hay un lugar en el cerebro que nos hace pensar en lo que es divino?En su interacción con el maestro de sánscrito Shastri, este le dice: “Ayuda a la mujer con la que has estado soñando… es un alma pura: está sufriendo porque desde hace varios meses que no sabe nada de su hijo”.José Marina acabará conociendo a la mujer que efectivamente le confiesa la ausencia de su hijo Ari Gerson.El relato es de corte filosófico como lo han sido otros relatos de la literatura clásica. El extranjero de Albert Camus es un ejemplo donde el autor expuso sus ideas del absurdo y la existencia con una historia en la que un oficinista en Argelia, indiferente ante la vida, se ve envuelto en un asesinato por el que no siente remordimiento. Es condenado no tanto por el asesinato en sí, sino por la indolencia y total apatía.Albert Camus se lo consideró siempre existencialista y se le etiquetó el epíteto: “el profeta del absurdo”.La novela de Pepe Gordon en cambio está llena de esperanza, —se antepone al vacío existencial— recupera el sentido. Es la conexión con el espacio sagrado que refunda, ordena, y encuentra propósito.La trama es vehículo para explorar la consecuencia que pueden llegar a tener en nuestras vidas las coincidencias acausales. Es un relato de ideas que se enfoca más en el pensamiento que en la acción y que ahonda en las hierofanías.La hierofanía es la manifestación de lo sagrado en el mundo profano. Es una figura propuesta por Mircea Eliade en sus reflexiones sobre lo sagrado y lo profano y las maneras como los dos mundos se conectan. Hierofanía es cuando algo común como una piedra de la Sierra de Chihuahua porta un significado y carga con un sentido.No tiene que estar conectado con Dios, pero sí que lo está con el misterio, generando una experiencia mística.La novela es ciencia, mística y poesía alrededor de la mente y sus misterios. En ella aparecen múltiples historias en las que el poeta William Yeats, el historiador Mircea Eliade y el escritor austriaco Gustav Meyrink (autor de El Golem) permean lo largo y ancho de la exposición.Un motivo central de la novela es el sánscrito que, en el arte combinatorio oculto de sus fonemas se nos muestra infinito. El sánscrito ha sido clave para entender libros ancestrales y está en el origen de las lenguas. Al sánscrito también se lo conoce como “devanagari” que significa “la morada de los dioses”, dice Shastri, —los dioses habitan dentro del lenguaje... y no solo los dioses, el universo entero— “sonidos invisibles que los sentidos traducen en formas visuales”.Un relato lleno de guiños, literarios, filosóficos, y privados en que el autor ha sembrado símbolos por todo lo largo y todo lo ancho del texto. Su novela es una celebración de la amistad, es remembranza y homenaje a sus amigos y es también duelo por la pérdida.Por todo esto creo que Los sueños de Patanjali es la mejor novela del 2025 y lo que va del 2026.Gracias a Pepe Gordon por el relato, gracias por mostrarnos la sabiduría que adquirió de las filosofías orientales y de los muchos años de estudio, gracias por sus reflexiones, por la serenidad de su espíritu, por su generoso andar, por su apacible mirada y su corazón en calma.AQ / MCB

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‘El corazón tiene razones que la razón no entiende’: historias sobre la condición humana

Con cuarenta y cinco años de carrera literaria, y una decena de libros publicados, la obra de Rosina Conde se ha distinguido por representar la cotidianidad de la mujer fronteriza, sus problemas, sus miedos y sus ilusiones. Su más reciente entrega, El corazón tiene razones que la razón no entiende (UANL, 2026) no es la excepción. Este libro está compuesto de diez historias donde mujeres norteñas viven, son utilizadas, manipuladas, traicionadas, menospreciadas y amenazadas a muerte por querer llevar una vida no convencional. Por querer buscar la felicidad, cual sea la concepción que se tenga de ella.Son diez cuentos en los que. presenciamos la vida de mujeres que no se conforman con lo que la sociedad les ha impuesto como estándares de comportamiento, como roles sociales que no encajan en sus vidas. Las protagonistas se presentan desde diferentes ángulos, como el de una mirada de inocencia en una niña que no se percata de lo que realmente sucede en el mundo de los adultos; o una muchacha que conoce a un joven que acaba de tener sexo con una mujer casada en una fiesta y termina enamorándose de él. También presenciamos la historia de una chica que es violada, y sus padres la corren en cuanto nace su hijo. Hay una mujer madura que huye de su hogar porque ya no aguanta la rutina y cuando logra estar sola, por fin hace lo que tanto ha deseado: nada.Este libro es como la vida, está lleno de tragedias y desilusiones, de situaciones llenas de humor y dignidad que le dan vida a sus personajes, porque Rosina Conde —cuentista, novelista, ensayista, dramaturga y, sobre todo, poeta— siempre ha demostrado que si algo sabe hacer bien, es contar historias sobre la condición humana en la que cualquier persona que lea sentirá que está viéndose en un espejo. Un espejo interior que retrata emociones, anhelos, injusticias y tantas otras cosas que trae uno dentro y a veces no puede sacar más que a través de la lectura.La autora narra situaciones incómodas, pero recurre al humor y a la ironía para atenuarlo de una forma directa y llana. Es un cruce de voces populares, entre el chisme y el rumor, una oralidad entendida como una reflexión sobre un registro particular de la lengua española ubicada en un espacio geográfico-temporal bien definido. Rosina Conde es una escritora comprometida con el lenguaje, con su condición de mujer y con su condición de tijuanense.Los personajes se van mostrando sin intermediarios. Escuchamos sus voces de manera directa, o mediante escenas en las cuales ellos interactúan y nosotros, los lectores, nos vamos enterando de sus vidas como mirones que se asoman por una ventana para descubrir su intimidad y sus secretos más profundos.En la actualidad existen muchos narradores que han recobrado en forma admirable los paisajes, las atmósferas, y la belleza del desierto en todas sus facetas. Rosina Conde se encuentra entre ellos. Es la voz que se alza y, con un acento norteño, nos invita a levantar la cabeza y observar la vida de otra forma. Al contar historias tan particulares se convierte en una escritora universal, cronista de la condición humana.AQ / MCB

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The Warning y Carín León lanzan sorpresiva canción 'Love to be Loved'
Tribuna de MéxicoTribuna de México
The Warning y Carín León estrenan colaboración con “Love to Be Loved”, un dueto que sacude la escena mexicana
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The Warning y Carín León lanzan “Love to be loved"
Diario de MorelosDiario de Morelos
Colaboración inesperada: Así suena The Warning con Carín León
Forbes MéxicoForbes México
Forbes Arts: El estado del arte en México y Latinoamérica
Forbes MéxicoForbes México
Forbes Arts: El arte conquista nuevos escenarios globales
Forbes MéxicoForbes México
Seis artistas, seis portadas, así debuta la edición de Forbes Arts que celebra el talento latinoamericano
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Un encuentro con el arte: Todo lo que debes saber de BADA México 2026
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“La literatura es un puente de sensaciones”: Ana Clavel tras ganar el Premio Mazatlán de Literatura 2026

“Es un premio muy querido por los escritores, es un poco como el Premio Xavier Villaurrutia y siento mucha emoción. Mucha gente me ha estado mandando felicitaciones, diciéndome que es muy merecido. Eso es algo que se agradece profundamente, porque hay galardones que el público o la comunidad literaria no terminan de reconocer del todo, pero en este caso la respuesta ha sido cálida y generosa”, dice a MILENIO la escritora Ana Clavel, ganadora del Premio Mazatlán de Literatura 2026 por su obra Autobiografía de la piel, publicada por Alfaguara.La lista de ganadores de este certamen incluye nombres como Ricardo Garibay, Octavio Paz, Jaime Sabines y Elena Poniatowska, entre otros. En años recientes, se ha premiado a Fabio Morábito, Elsa Cross, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Ana Clavel entra ahora a ese registro histórico con una obra que desafía las clasificaciones convencionales y se sumerge en la mística del cuerpo.“Lo más bonito es que uno no se postula. Cuando me hablaron, me dieron la sorpresota. El premio se funda en el 65 y se lo gana el gran poeta José Gorostiza; desde entonces se ha reconocido a escritores de primera línea. Es un premio muy respetado para la comunidad literaria y me siento muy contenta”, explica la autora, quien además revela que ya revisa la primera novela que escribió en su vida, un proyecto que ha retomado bajo la luz de su madurez actual.La entrevistada explica que el galardón otorga una visibilización necesaria al libro, algo vital en un mercado saturado por la inmediatez.“En este mundo donde de pronto hay una marabunta, están abundando las propuestas testimoniales. Todo el mundo tiene el derecho de escribir, por supuesto; pero de pronto el horizonte de lo publicado se satura y los lectores se preguntan por dónde ir. En las redes te recomiendan mucho una obra, pero hay niveles de trabajo. En mi caso, llevo más de 40 años de oficio y te confieso que hace poquito me tocó revisar mi primera novela, que no está publicada, y me encantó el aliento que tenía”.Ese ejercicio de arqueología personal le permitió observar su evolución y técnica.“Me di cuenta de cómo una escritura se sostiene con el trabajo, porque veo ahora mi nivel de escritura tan fino, como decía Braulio Peralta: ‘Bordado a mano’. Es mantenerte en un deseo de abrir un universo de algo que te está moviendo a ti, y entender que si te está moviendo a ti, es muy posible que también le mueva algo a los otros. La literatura es, al final, ese puente de sensaciones”.Sobre el premio, el columnista de MILENIO Braulio Peralta, quien fungió como presidente del jurado, describió la obra ganadora como “una exploración constante del cuerpo, la piel, el deseo, el erotismo, el amor y la intimidad, con una mirada que ha sido singular dentro de la literatura mexicana, particularmente por su atención al erotismo femenino y a los procesos de liberación de las mujeres”. Es una obra híbrida y fragmentaria, donde conviven la novela, el ensayo y la poesía, articuladas en torno al amor y al deseo como territorios de reflexión literaria”.​Ana Clavel revela en la charla que el proceso de creación fue un acto de entrega personal.“A la hora que hago personaje a la piel en el libro, para que no solamente sienta, sino que tenga memoria y reflexione sobre el mundo y sobre sí misma, tuve que prestarle memorias personales. Si me quedaba solo en el plano de la ficción, la reivindicación del deseo y el placer como fuerzas fundacionales de la persona se quedaba corta, en un nivel superficial. Y entonces allí no bastaba con inventar un personaje que hubiera disfrutado desde muy pequeña de experiencias con el mundo y con los otros, no solo como víctima, sino como participante activa en un juego de descubrimientos”.Esta postura, admite la autora, conlleva una transgresión que no todos los lectores asumen con facilidad.“Yo sabía que esa parte es muy transgresora y que no cualquier lector podía dejarla pasar sin tal vez escandalizarse. Pero me parece necesario. Así como hay que pelear por los derechos de las minorías, de las mujeres y los niños, también hay que dar espacio a lo que yo en mi libro Territorio Lolita trabajé como el legítimo placer de los menores. Eso no quiere decir que no se castigue cuando hay una infracción o un abuso, pero negar la otra parte cuando sí la hay es negar una esencia del ser humano”.Ana Clavel es tajante ante el prejuicio que suele rodear sus temas: “Luego la gente se escandaliza porque dice: ‘¿Cómo los pequeños van a tener deseo sexual?, no es así’. La gente se va de inmediato a la genitalidad, pero es al contrario: como somos seres puros, absorbemos el universo con la piel y por allí vamos fundando un territorio propio. En realidad, no podríamos sobrevivir si no tuviéramos acceso al placer de las más diferentes formas. Cuando nos roza el aire, cuando tenemos la caricia del sol, ya no se diga cuando nos mira una persona que nos gusta o nos toca. La piel tiene un papel fundamental en nuestra manera no solo de percibir el mundo, sino de disfrutarlo plenamente”.¿Cómo se genera un deseo para suplir esa falta tan importante de uno de los progenitores?, se pregunta Clavel, conectando su obra con su biografía.“Toda mi literatura ha estado orientada al deseo de completar, de darle cuerpo a la ausencia a través de la escritura. Descubrí que, para mí, escribir es una 'profunda piel'. Todo mi cuerpo de propuestas relacionadas con el cuerpo tenía que ver con un deseo primigenio, fundacional de mi propia existencia, que me llevó a la búsqueda a través de la imaginación verbal para suplir la carencia del padre. Puede resultar muy psicoanalítica, muy freudiana, pero de pronto me di cuenta de que todo eso estaba allí detrás. Agradezco a Autobiografía de la piel haberme revelado los hilos que entretejían las diferentes propuestas que he hecho a lo largo de mi trayectoria, que se concreta en lo que siempre he dicho: una poética de los deseos y las sombras”.Finalmente, la escritora adelanta que, además de la revisión de su novela inédita, prepara un libro de ensayos y un libro juvenil.“Estoy empezando a armar algo después de esta recapitulación que ha sido Autobiografía de la piel. No me voy a poder escapar del deseo ni de mi destino, porque es parte fundamental de mi acercamiento literario”.La escritora Ana Clavel recibirá el galardón el sábado 7 de febrero a las 20:00 horas en el Teatro de las Artes de Mazatlán, en el marco de la tradicional Velada de las Artes.PCL

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Vilma Fuentes: La vida de las palabras

No todos los seres y cosas tienen la misma muerte. La desaparición de una estrella no es lo mismo que la de un ser humano o animal, ni que la de un río. Consideramos que un astro luminoso estará sin vida cuando se convierta en un hoyo negro. Un hombre morirá cuando deje de palpitar y comience a pudrirse. Un río desaparecerá cuando su cauce quede seco. Las palabras también desaparecen. En desuso, van olvidándose como acaso también se desvanece la cosa o el ser que mencionaban.

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“Mi bello ángel” de Maritza Morillas

La maestra América Sierra recuerda que su camino comenzó cuando era apenas una niña. Escuchaba canciones en la radio y las desarmaba mentalmente, convencida de que componer no debía ser imposible. A los 13 años escribió su primera canción formal y, al escucharla en voz de otros, entendió que había encontrado su lugar. En un medio dominado por hombres, se abrió paso con determinación, rodeada de amigos compositores, llevando canciones de mano en mano, de artista en artista, creando conexiones directas entre la obra y quien la interpretaría.Mi bello ángel surge como una pieza profundamente emotiva, capaz de moverse entre la dulzura y el dramatismo. Para su autora, es un himno al amor que ha sido adoptado por el público de maneras inesperadas: dedicada a madres, padres, hijos e incluso a seres queridos que ya partieron. La canción ha acompañado duelos, memorias y despedidas, confirmando que el amor, en cualquiera de sus manifestaciones, nunca pierde vigencia.Uno de los versos más poderosos de la canción dice:“Entre el cielo y el infierno solo hay un espacio”.Esa frase se convierte en el eje de la interpretación visual de la maestra Marizta Morillas, quien traduce la música en imagen. Su dibujo representa una dualidad profunda: el abismo oscuro de la ausencia y, al mismo tiempo, la paz luminosa de lo celestial. Una sola figura es capaz de provocar ambos extremos emocionales, reflejando un amor que se sufre, se idealiza y se añora.Maritza Morillas explica que su obra habla de un amor melancólico, de esa tristeza que se instala cuando el otro ya no está. El vacío, el reflejo, el silencio y la luz conviven en la imagen como conviven en la canción. La referencia al mito de Narciso aparece de forma sutil, como metáfora del reflejo emocional y de la contemplación de la propia pérdida.Otro verso que resuena con fuerza es: “Sin ti yo pierdo el ritmo”. La frase resume lo que ocurre cuando una relación termina: la vida se desacomoda, la cotidianidad pierde sentido y todo entra en un descontrol emocional, mental y espiritual. América Sierra y Maritza Morillas coinciden en que amar es también exponerse a esa dualidad constante entre el cielo y el infierno.Para América Sierra, hay canciones que dejan huella no solo en quien las escribe, sino en quienes las escuchan. Mi bello ángel es una de ellas. Las lágrimas del público, los recuerdos que despierta, las historias personales que se reflejan en su letra, son para ella la mayor recompensa como autora.Mi bello ángel es prueba de que las canciones honestas no envejecen. Que el amor puede ser refugio y abismo al mismo tiempo. Y que, cuando una obra nace desde la verdad, encuentra siempre la forma de quedarse.Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.

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Edición 47 de la FIL de Minería estrena secciones de narrativa gráfica y de literatura para la infancia

La Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) está en un “proceso de transformación” con el desarrollo de cuatro ejes a partir de su edición 47, que se realizará del 20 de febrero al 1º de marzo, sostuvo Mercedes Alvarado, nueva directora del encuentro cultural. Este año, la reunión librera tendrá un programa de mil 200 actividades, la participación de 550 sellos y Sonora será el estado invitado.

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Descubren manuscritos de Bach de su época en Leipzig

Leipzig. Tras el sensacional hallazgo a finales del año pasado de obras de Johann Sebastian Bach de las que no se tenía registro, han aparecido en Leipzig otras fuentes históricas sobre la época del compositor alemán. En el archivo municipal de Leipzig se han descubierto unos 60 documentos hasta ahora desconocidos con manuscritos del entorno del compositor, entre ellos escritos del propio Bach, del escritor Johann Christoph Gottsched y del compositor Georg Philipp Telemann, según informó la Academia Sajona de Ciencias.

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La historia del sonido. Cuando dos hombres se encuentran a través de la música

Mientras Europa se consume con la violencia de la Primera Guerra Mundial, lejos del campo de batalla dos hombres se descubren a través de la música. La historia del sonido transforma ese encuentro en un viaje emocional donde cada canción grabada y cada silencio compartido se convierten en gestos de amor, en intentos por preservar lo que la guerra amenaza con borrar: la identidad, la ternura y la posibilidad de recordar sin dolor.En ese mundo quebrado por la guerra, Lionel y David se encuentran en un Conservatorio de Música en 1917, los une su pasión compartida por la música y por la grabación de sonidos que están a punto de desaparecer. Años después de ese primer encuentro, un viaje por los bosques para recolectar canciones tradicionales de los pueblos los vuelve a reunir y transforma ese amor latente en una experiencia vital que los marcará para siempre.“Traté de no pensar demasiado en la época. Me gusta la idea de dos personas que se conectan y se enamoran a través de su amor por grabar sonidos, música y canciones, y por preservar la historia a través de la música. Me gustó esta metáfora de dos hombres que comparten el amor por algo, y luego salen físicamente a hacer algo que solidifica ese amor, que es recolectar algo tan bello como la música”, explicó a MILENIO Oliver Hermanus.Aunque la guerra nunca aparece de forma explícita, su sombra atraviesa cada plano. Por ello, Hermanus eligió contar esa historia desde la intimidad, “me pareció interesante sentir el impacto de la guerra en la vida de ambos personajes. Antes hice una película sobre el ejército en Sudáfrica y sobre una guerra allí, así que sentí que ya había hecho las bombas y todas esas cosas. Por eso fue agradable dejar la guerra fuera de campo”, agregó.El sonido como refugio de la memoria:En la historia del sonido, la música no es solo acompañamiento, es el corazón mismo del relato, cada grabación es un intento por salvar del olvido un fragmento de identidad o una voz anónima. Para Hermanus, el sonido tiene una dimensión profunda y emocional, pues, “donde sea que vivas, existe algún tipo de música —dijo el realizador—, y todos tenemos una relación con el sonido que nos transporta y nos ayuda a identificarnos con nuestras vidas”.Recolectar canciones tradicionales en cada pueblo se convierte en un gesto de amor al pasado y al presente, un acto de cuidado hacia aquello que nos define como sociedad. En tiempos donde la memoria se diluye con facilidad, la película propone escuchar, poner pausa por un instante, “porque hay mucho ruido en el mundo y estamos constantemente bombardeados con información. Una película como esta pide lo contrario”, dijo Oliver. La fragilidad como fuerzaPara Paul Mescal, interpretar a Lionel representa un momento crucial en una carrera que ha sabido elegir proyectos íntimos y complejos. Tras el impacto en Aftersun, su reciente paso por el gran show que ofreció Gladiador II y su sensible participación en la adaptación de Hamnet, donde dio vida a William Shakespeare, Mescal regresa a la contención emocional, al silencio, a esa mínima gestualidad que requieren personajes como Lionel.Su personaje escucha antes de hablar, observa antes de actuar y ama desde la vulnerabilidad. Y es en esa fragilidad donde encuentra su fuerza. A su lado, Josh O’Connor construye un David marcado por la guerra, con una melancolía que se ilumina en cada encuentro con Lionel, y solo juntos logran una química profundamente humana, donde el amor se manifiesta en lo cotidiano, en la espera, en la memoria compartida.Amar también es preservarLa historia del sonido también dialoga con la esencia del cine como arte de la memoria, “cada película es una especie de marca temporal”, explicó el Oliver Hermanus, “el cine se convierte en una marca de tiempo de la historia, es una especie de máquina del tiempo. Vemos películas de distintas épocas, países y momentos, y obtenemos un sentido de la historia, la cultura, las personas, los lugares, de cómo se veía y se sentía el mundo”.Más que una historia sobre la guerra, la película es un canto a la vida, al amor que persiste incluso en medio de la pérdida, y al poder sanador de la música, “esta película trata de atesorar la vida, de apreciar lo que sucede y lo que pudo haber sucedido, y de no vivir con arrepentimiento. Es una historia de amor sobre lo que pudo ser, y eso conmueve. Espero que la gente vuelva a casa, que quizá llore un poco, y se sienta mejor”, dijo.

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Dalái lama expresa su "gratitud" por ganar un Grammy, mientras China cuestiona el galardón

Tras hacer historia por obtener el Grammy a la Mejor grabación de audiolibro, narración y cuentacuentos, el líder espiritual budista, el Dalái lama, expresó esta semana su agradecimiento por el premio, que en China generó una reacción adversa.Destaca que el carismático líder de 90 años, exiliado en India, ha sido elogiado mundialmente por su lucha por la autonomía de su Tíbet natal, que China considera parte de su territorio.¿Qué dijo el Dalái lama sobre su Grammy?Fue anunciado como ganador en la ceremonia de los Grammys, en Los Ángeles, por su libro Meditations: The Reflections of His Holiness the Dalai Lama(Meditaciones: Las reflexiones de su santidad el dalái lama)."Recibo este reconocimiento con gratitud y humildad", publicó en redes sociales. "No lo veo como algo personal, sino como un reconocimiento de nuestra responsabilidad universal compartida".Con sus túnicas granate, sandalias sencillas y lentes de montura ancha, el dalái lama es una celebridad mundial bastante particular."Realmente creo que la paz, la compasión, el cuidado del medio ambiente y la comprensión de la unidad de la humanidad son esenciales para el bienestar colectivo de los 8 mil millones de seres humanos", agregó el premio nobel de la paz de 1989.El audiolibro del Dalái lama incluye voces de artistas como Rufus Wainwright, quien aceptó el premio en nombre del líder espiritual, y Maggie Rogers. View this post on Instagram China critica el premioEl gobierno de China criticó la concesión del Grammy y calificó su trabajo como "manipulación política anti-China"."Nos oponemos firmemente a que las partes relevantes utilicen premios de arte como herramienta de manipulación política anti-China", dijo a la prensa el portavoz de la cancillería china, Lin Jian.Una figura religiosa y rebeldeEl dalái lama tenía 23 años cuando huyó de Lhasa, capital del Tíbet, por temor a morir luego de que las tropas chinas aplastaran un alzamiento en 1959. Nunca regresó.Para los budistas tibetanos, se trata de la 14ª reencarnación de un líder espiritual nacido en 1391.China, que considera al dalái lama como un rebelde separatista, afirmó el año pasado que deberá aprobar a su eventual sucesor. Pero el dalái lama sostiene que solo su oficina, con sede en India, tiene competencia para ello.hc​

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¿Cantarán 'Las Guerreras Kpop' por primera vez en vivo en los premios BAFTA 2026? Esto debes saber
El Sol de MéxicoEl Sol de México
K-Pop Demon Hunters regresa a los cines en México: fechas y lugares donde la puedes ver
Revista ProcesoRevista Proceso
Corea del Sur celebra el histórico Grammy del K-pop
MuralMural
Las Guerreras K-Pop llevarán 'Golden' a los BAFTA 2026
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La teoría del perdón del consumidor y el caso de Bad Bunny; de la cancelación y el rechazo al artista número 1 del mundo

En la cultura digital, donde la 'cancelación' parece inmediata y definitiva, el regreso de una figura pública al centro de la conversación plantea una pregunta interesante: ¿realmente el público olvida o simplemente decide perdonar?Este cuestionamiento surge a partir del reciente momento de éxito y reconocimiento de Bad Bunny(Benito Antonio Martínez Ocasio),quien pasó de enfrentar críticas y cierto desgaste de imagen a reconectar masivamente con su audiencia gracias a un nuevo álbum exitoso.Hace unos días el cantante puertorriqueño escribió una página histórica en los Premios Grammy 2026 al ganar el Grammy al Álbum del Año con su disco Debí Tirar Más Fotos, convirtiéndose en el primer artista latino y el primer álbum completamente en español en recibir este premio tan prestigioso en la historia de la gala. View this post on Instagram Con este logro no solo afirmó su estatus como uno de los artistas más influyentes del mundo, sino que también representó un momento de orgullo cultural para Puerto Rico y la música en español en el escenario global, al dedicar su triunfo a su tierra natal y a quienes emigran persiguiendo sus sueños, sin embargo, no todo ha sido bueno a lo largo de su carrera.La Época en la que Bad Bunny estuvo canceladoEsta etapa de mala racha para el cantante comenzó en enero de 2023, cuando se viralizó un video en el que Bad Bunny arrojó el celular de una fan que intentaba grabarlo de cerca. El gesto desató una ola de críticas y abrió un debate en redes sobre los límites entre la vida privada de los artistas y el acceso que sienten tener algunos seguidores. Como reacción inmediata, una parte del público lo “canceló” y su imagen cercana se vio momentáneamente afectada.Bad Bunny is under fire for throwing away a fan’s phone after they violated his personal space in the Dominican Republic. pic.twitter.com/bz1LsMz8Oz— Pop Crave (@PopCrave) January 2, 2023 Meses después de ese episodio lanzó Nadie sabe lo que va a pasar mañana, un álbum que resultó polarizante. Para muchos fans no cumplió las expectativas que había dejado Un verano sin ti, un disco mucho más melódico y accesible que había conectado con audiencias amplias.En contraste, el nuevo proyecto apostó por regresar al género con el que el artista comenzó antes de ganar fama masiva, un sonido más trapero y una narrativa introspectiva, lo que generó división entre quienes valoraron su regreso a las raíces y quienes esperaban una continuidad del estilo anterior.Por meses se mantuvo en el debate la crisis de imagen pública que atravesó Bad Bunny, pues tras su gira que realizo únicamente en Estados Unidos y Puerto rico, el artista comenzó a entrar a una cultura de corriente anglo y eurocéntrica al mantener una relación amorosa con la famosa Kendall Jenner. Muchos de sus fans señalaron que ya no se sentían identificados con el artista pues "estaba olvidando sus raíces" ya que comenzó a experimentar con un estilo diferente. ¿Cómo Bad Bunny pasó de estar cancelado a ser adorado masivamente otra vez?Lo que muchos fans interpretaban como la caída definitiva del “Conejo Malo” encontró un freno en enero de 2025 con la llegada de su nuevo álbum Debí tirar más fotos. El proyecto no solo reactivó el entusiasmo de su audiencia, sino que lo colocó nuevamente en el centro de la conversación cultural, al perfilarlo como una voz con resonancia política dentro del panorama actual.Su propuesta volvió a popularizar la salsa y otros ritmos latinos, acompañados de letras que miran hacia la migración y el desarraigo de su Puerto Rico natal. El álbum se percibió como una declaración identitaria, una especie de bandera simbólica que dialoga con la realidad de muchos migrantes en Estados Unidos y con las violencias que atraviesan, conectando la experiencia personal con una dimensión social más amplia.Esta nueva era, borro automáticamente todo comportamiento por el que fue criticado en el pasado, donde no solo recupero a sus fans también ganó la aceptación de quienes no lo eran,ampliando su público a generaciones que chocaban con lo que el representaba.Este fenómeno puede explicarse desde la teoría del perdón del consumidor, desarrollada a partir de estudios en economía y marketing sobre el comportamiento del público. En este marco, el “perdón” alude a cómo los consumidores reaccionan ante una crisis de imagen de una marca o figura pública.Más que olvidar el error, implica evaluar si existen señales de cambio o reparación. Los estudios señalan que, tras una crisis, suelen darse dos rutas de recuperación: Una depende de acciones que reconstruyan la confianza y la otra de la lealtad previa del público, que puede sostener el vínculo pese a la falta.La ruta que Bad Bunny eligió no fue la de una compensación material (money recovery), sino la de una recuperación emocional (emotional recovery), percibida por su audiencia como genuina y real. DTMF fue el puente afectivo con su público, apeló a la nostalgia y al duelo por las personas y momentos que ya no están, invitando a valorar el presente y a honrar las raíces.​

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Alberto Estrella, el primer actor tenaz e imparable, está por llegar a Torreón

El actor y productor Alberto Estrella se define a sí mismo como "necio". La realidad es que el adjetivo que mejor lo describe es tenaz, porque, como su significado lo dice, él “se mantiene firme en sus propósitos”.     “Yo tengo muy claros mis objetivos y voy por ello”, declaró en entrevista exclusiva a El Siglo de Torreón.  Para lograr sus metas, identifica los problemas e inseguridades que impidan concretarlas.  “La vida se trata de disfrutar, de agradecer, de compartir y la única manera es yendo hacia las cosas que nos dan a nosotros mucho placer, que nos dan felicidad y a mí me da felicidad actuar,... Más información -- Alberto Estrella, el primer actor tenaz e imparable, está por llegar a Torreón »

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“Hablemos de Álvaro Uribe en presente, porque el escritor no muere”: Tedi López Mills y el libro póstumo de su amado

El 15 de octubre de 2021, Tedi López Mills recibió por correo electrónico el archivo Suma de las partes de su pareja, el escritor Álvaro Uribe (1953-2022), con el siguiente mensaje: “Destinado al cielo virtual”.Poco después, el 21 de noviembre, se confirmó la noticia: Álvaro tenía un tumor maligno en el pulmón. Así, ambos tuvieron una conversación para organizar, de forma profesional, “el futuro del pasado”, mientras él peleaba por su vida. Finalmente, Uribe murió el miércoles 2 de marzo de 2022.En entrevista con MILENIO, López Mills dice que se siente feliz por publicar con Almadía el libro póstumo de su amado Álvaro Uribe, de quien pide hablar en presente porque el escritor no muere.¿Qué significa “el futuro del pasado”?Todo lo que ocurre en esas circunstancias es un poco estrafalario. Tuvimos esa plática profesional, de poner en orden lo que había que hacer y sí, en efecto, es el futuro del pasado. Álvaro me dio las instrucciones para publicar sus libros. Uno fue Tríptico del cangrejo y el otro Suma de las partes, que ya estaba terminado y revisado incluso antes del diagnóstico. Son libros que él dejaba y que deseaba que se publicaran.¿Cómo te sientes al verlo en librerías?Siento una gran felicidad porque el libro ya se publicó y vale muchísimo. Podría haberse atorado, quedado inédito, y ahora, gracias a Guillermo Quijas, está la hermosa edición de ese libro. Es una misión cumplida, de gran satisfacción con Álvaro. Mis sentimientos personales ya no importan en este sentido, lo que cuenta es que la obra ya se puede compartir.El libro reúne 13 textos escritos entre 1997 y 2020. Es un viaje que inicia con un estudio sobre John Williams y un retrato entrañable de José Emilio Pacheco para cerrar con un “Credo cuentístico” que es, en esencia, su declaración de fe en la narrativa breve. No es solo un libro de crítica académica; es un ejercicio de memoria, de amistad y de lectura apasionada. Está escrito con el rigor del ensayista, pero con la libertad y la imaginación del narrador que Álvaro siempre fue.¿Qué crees que los lectores descubrirán o redescubrirán en estas páginas?Van a confirmar que Álvaro es un gran escritor, porque ahí sí se puede hablar en presente. Cada uno de los textos y cada una de las frases lo demuestra. La construcción de los ensayos largos muestra esa destreza increíble de Álvaro para armar un texto que se sostiene perfectamente bien en términos intelectuales y también de emoción, en el mejor sentido de la palabra, de intensidad, a lo largo de muchas páginas. Está esa capacidad de estructurar, conectar ideas y atar cabos. Están los lectores que Álvaro ya tenía, pero espero que haya nuevos y que vean esta increíble manera de leer que tenía, su forma de describir y de pensar acerca de lo que leía, y también de presentarse a sí mismo como un lector y como un escritor.Un amante de las letras.Y además es un gran ironista. En todo el libro se percibe ese gran sentido del humor de Álvaro, esa mirada siempre distante e irónica, pero nunca cruel, nunca sarcástica ni destructiva… Hay una distancia que Álvaro tenía con todo.Al final, el texto sobre la pandemia muestra el amor que Álvaro Uribe tenía por ti y la vida.El ser humano está ahí de principio a fin y el amor, claro, está presente y sigue presente para mí. Fue muy emocionante volver a leer los más recientes de 2020, los tenía frescos, pero los más antiguos, como el de 1997 sobre Víctor Herrera, el que escribió sobre mi papá o el de Armando Rojas, eran textos más de circunstancia que tenía olvidados. Leerlos como libro, no como textos sueltos, fue muy emocionante. Para mí estas lecturas son doblemente emotivas porque está la tristeza de estar leyendo textos póstumos, yo nunca imaginé que pasaría eso. Nunca imaginé una circunstancia como la que me ha tocado los últimos cuatro años.¿Qué te gustaría que pasara con su obra?Hablemos de Álvaro Uribe en presente, porque el escritor no muere, está en presente y el libro lo confirma. Existe una biblioteca, pero no como una especie de categoría de “la biblioteca Álvaro Uribe”. Hay suficientes libros para que exista eso; hay toda una literatura. Los libros incluso tienen casi una concepción cronológica y me encantaría que se concibiera así. Están en Tusquets, Alfaguara o Almadía y sería ideal que se reunieran; son pequeñas utopías que yo imagino para que se ponga más en presente la obra de Álvaro Uribe.¿Hay más textos inéditos de Álvaro Uribe?Hay una novela inconclusa que se llama La verdad sobre M.A. que Álvaro estaba escribiendo; creo que él ni siquiera sabía cuánto más le faltaba. La tengo en su escritorio. También hay cuentos completos, terminados, porque los personajes de la novela son cuatro escritores y hay tres que podrían publicarse en un pequeño volumen si uno quisiera separarlos de la novela.hc

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Lotería Nacional: José Alfredo Jiménez y sus canciones siguen caminando con la gente
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Lotería Nacional realiza sorteo en territorio para rendir homenaje a José Alfredo Jiménez
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Lotería Nacional rinde homenaje a José Alfredo Jiménez durante su primer sorteo en territorio
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Lotería Nacional realiza sorteo en territorio para rendir homenaje a José Alfredo Jiménez en su natal Dolores Hidalgo, Guanajuato
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Dalai Lama gana un Grammy por mejor audiolibro
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Así consiguió el Dalai Lama su primera nominación al Grammy
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Torreón celebrará los 100 años de La Filomena con conferencias y actividades

El próximo 4 de marzo se cumplirán cien años desde que La Filomena llegase a La Laguna y fuese adoptada como un himno de la región. En este tenor, la Secretaría de Cultura de Coahuila hace alianza con otras instituciones como el Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), el Museo Arocena, el Archivo Municipal, El Siglo de Torreón y universidades locales, para llevar a cabo una serie de conferencias y actividades referentes a esta significativa fecha. “Es mostrar históricamente cómo llega esa canción, cómo se apropia y la contraparte será para darle importancia en el presente”, comentó el historiador Alejandro Ahumada. El 4 de marzo de 1926,... Más información -- Torreón celebrará los 100 años de La Filomena con conferencias y actividades»

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Kanye West en México: Cómo ver su concierto en la Plaza Toros EN VIVO | Link de transmisión
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Ya está todo listo para el concierto de Kanye West en CDMX… hasta la piratería afuera del recinto
El Heraldo de MéxicoEl Heraldo de México
Este fue el setlist de Kanye West en la Plaza de Toros México | LISTA COMPLETA
TV AztecaTV Azteca
Todo listo para los conciertos de Kanye West en México: captan a Ye en pleno ensayo en la Plaza de Toros; así será el escenario
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Compositores mexicanos opinan sobre futuro de cantantes y el impacto de las redes sociales; Carin León, entre los favoritos

A lo largo del tiempo la música ha contado con grandes exponentes, cantautores que han trascendido, que no conocen fronteras ni tiempo, con canciones que han pasado de generación en generación; Pedro Infante, Lola Beltrán, Lucha Villa, Juan Gabriel, José José o Rocío Dúrcal, por ejemplo.Maestros de la música, reconocidos autores y cantantes opinaron si los nuevos talentos serán una generación que deje huella.Martín Urieta: “Lo importante es encontrar su majestad”El presidente del Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores (SACM) destaca en su carrera por composiciones de canciones como Mujeres divinas, Acá entre nos, Urge y Qué de raro tiene. Martín Urieta habló del surgimiento de los cantautores y prefirió no referirse a alguno en específico, pero sí del reto para destacar.“Nosotros los compositores siempre hemos dicho que una vez que encuentras el tema, que llamamos su majestad, que destaca, pueden hacer historia y destacar. Hay gente que dice que fueron mejores los tiempos pasados, pero la música constantemente está evolucionando, los conceptos van cambiando, unos perduran y otros no. Si la persona encuentra el tema puede permanecer en el concepto musical de México”, explicó.Recordó que Juan Gabriel tuvo que componer más de 15 canciones antes de destacar, así como Álvaro Carrillo o José José para lograr conquistar el éxito entre el público.“Todos ellos tuvieron que hacer muchos éxitos hasta que una canción los convirtió en lo que llegaron a ser entre el público, prácticamente unos dioses. Si los nuevos talentos encuentran su tema van a lograrlo y cuando lo logran, ya pueden meter todo lo que quieran, ya se hacen dioses”, puntualizó.El maestro decidió no opinar en contra de nadie, a pesar de que muchas personas digan que los conceptos son raros. “Todo va cambiando y eso incluye lo que le gusta al público”, sostuvo.Memo Méndez Guiú: “Vivir Quintana, Juan Solo, Pambo”Hace 15 años fundó el taller de composición en SACM, y se han graduado más de 500 cantautores que han sido firmados por importantes disqueras e incluso nominados al Latin Grammy como sucedió con Vivir Quintana.“Veo en esta juventud que la calidad está ahí, lo único que hace falta es que la industria los apoye. Anteriormente había interés de parte de las disqueras y de los directores artísticos quienes estaban pendientes, iban a lugares a escuchar cantantes para descubrir nuevos talentos, los apoyaban y desarrollaban, eso se ha acabado mucho”, dijo.Las veces que Méndez Guiú ha sido productor y director musical de concursos en canales televisivos, compartió que cuando ganan les prometen un contrato discográfico y no le dan seguimiento al proceso. “Afortunadamente, algunos han salido adelante como Yuridia, Yahir y Carlos Rivera; hay demasiado talento que vale la pena y la industria está un poco dormida”, comentó.“Fui tutor de Vivir Quintana, es una artista muy importante de la nueva generación, hay artistas como Juan Solo, quien es talentoso y ha luchado muchos años, Pambo, Villa Bernal, mi esposa Valle González Camarena compone increíble y tiene un futuro hermoso. Hay artistas nuevos con un sello muy particular y que no se parece a otros”, agregó. Carlos Lara: “Diferentes formas de vivir la música”Vicepresidente operativo de SACM, compositor y productor musical, opinó que sin hacer comparaciones y hablando en la justa dimensión sobre las grandes figuras, está seguro que van a aparecer nuevos talentos, que en los próximos 10 años se van a convertir en los ídolos de la música popular mexicana.“Cada generación tiene una forma diferente de vivir la música, hoy han cambiado las maneras de promover la música, las redes sociales se han convertido en la voz principal y creo que hay muchos talentos intentando encontrar su espacio. La oferta se ha multiplicado de una manera extradimensional, hoy tenemos más de 200 mil sencillos cada día, que salen para darse a conocer en las plataformas de streaming, imagina lo difícil que es ser tomado en cuenta por esos playlist, que hacen los éxitos en Spotify, Apple Music y en otras plataformas, por eso las redes sociales se han convertido en una especie de vitrina para todos estos chicos”, aseguró.Fato: “Ángela Aguilar y Doménica tiene mucho talento”Cantautor, productor y primer vocal de SACM, dentro de sus éxitos destacan temas como Por mujeres como tú, Mi credo y Miedo, Fato considera que las nuevas generaciones abordan de una forma fuerte la música. “Hay gente que tiene mucho talento indudablemente como Ángela Aguilar y Doménica, no es porque sea mi hija, pero chéquenla. Hay grandes artistas”, aseguró Fato.Y reflexiono: “Hoy en día está muy pesado y difícil por las formas, porque los nuevos cantautores voltean más a la cuestión del negocio, no es como antes que se sembraba, ahora se van por la moda y así no se puede. ¿En dónde están las baladas poderosas de amor?, si la juventud no voltea hacia esa verdad de hacer canciones con el alma, cuidado que la tiene difícil”, reflexionó.“Las nuevas formas de hacer música son diferentes, los artistas se hacen por medio de las redes, antes había una competencia muy real, de corazón, hoy no. No nos confundamos, hay autores famosos y autores exitosos, ¿de qué lado quieren estar?, los famosos están por temporadas y los otros se quedan para siempre”, mencionó.​Mónica Vélez: “Tengo la fe puesta en Renee, Tláloc Noriega y Kevin Aguilar”Compositora ganadora al premio Grammy Latino a la Mejor Canción Regional Mexicana, creadora de temas que son éxitos en voces de Yuridia, Camila y Ha*Ash , considera que la magia que tiene la música es que no sabe en donde va a florecer el nuevo ídolo o la nueva figura mexicana. “En el mundo de la composición tenemos figuras increíbles, tuvimos a tres alumnas del taller de composición, que este año estuvieron nominadas al Latin Grammy y Renee fue ganadora como Mejor canción de rock. Vivir Quintana es una increíble cantautora, que usa sus superpoderes para el bien, ha elegido las banderas más hermosas para componer; Alex Zéguer es otra de las increíbles; tenemos a Tláloc Noriega y Fer Ortiz. Hay mucha gente en la que yo tengo la fe puesta como Kevin Aguilar, tiene 14 años y es súper talentoso”, puntualizó. José Ángel Espinoza Jr. “La vara está alta con los artistas de la vieja guardia”Hijo del talentoso compositor José Ángel Espinoza Ferrusquilla, heredó el gusto por la música, ha compuesto temas Vamos venados, Bien amado, Justo hoy, los tres interpretados por Yuridia, también compuso una canción para el programa El Gordo y La Flacaque cantaron Los Tequileros de Ramón Jiménez.“Siempre ha habido mucho talento, pero la vara está muy alta con los artistas de la vieja guardia, porque al sintonizar cualquier estación de radio, sigues escuchando a Lola Beltrán o Rocío Dúrcal, incluso están en el gusto de la gente más joven, como las canciones de mi padre: Échame a mí la culpao La ley del monte. De que hay talento, lo hay y si ellos se motivan para cumplir ese sueño de convertirse en esos grandes artistas por lo menos ya cumplieron su objetivo”, expresó.“Majo Aguilar tiene muchas posibilidades, Rosy Arango está haciendo muy buen trabajo en música ranchera. Hay algunos que no son tan famosos, los invito a que busquen en redes sociales a Paola Sampayo, quien tiene una voz interpretativa muy parecida a la de Lola Beltrán. Me siento muy orgulloso de ser mexicano porque es un país de gente extremadamente talentosa”, concluyó.​Jesús Monarrez: “Carín tiene mucho talento”Cantautor que ha colaborado con diferentes artistas, entre ellos Manoella Torres quien le grabó Fíjate que no, Pepe Aguilar hizo un éxito de Esa mujer, cree que hay talentos que cada vez están más posicionados en el mundo de la música.“Carín tiene mucho talento, me encantaría que me grabara un tema, pero más allá de que está teniendo mucho éxito, la interpretación que hace de las canciones, su voz y su carisma sobresalen. Christian Nodal es talentoso, ambos lo han demostrado, no son de un solo tema. Me parece que Ángela Aguilar heredó mucho de su abuela Flor Silvestre y de su papá Pepe”.Hace 30 años la promoción de las canciones se hacía en la radio, en diferentes programas y en televisión, el programa Siempre en Domingoera una gran plataforma de exposición.“Ahora la promoción es en las redes sociales y muchas veces no me entero de lo que está saliendo, desde ese punto de vista la fijación del artista, como en un momento pudo fijarse en Pedro Infante, Jorge Negrete, Armando Manzanero o Juan Gabriel no es la misma, pero de que existe en talento en las nuevas generaciones por supuesto que existe”, destacó.Mary Morín: “Carín León y Alejandro Lozano, talentosos”Nació en Guaymas, Sonora, y desde niña sintió inclinación por la música; en 1999 hizo pruebas para ser corista de Gloria Trevi, su destino la llevó a componer el tema Pelo suelto, que se convirtió en un éxito y de ahí le siguieron Piquito de pollo, Sexo, pudor y lágrimas, actualmente se destaca como vocal en el Consejo Directivo de la SACM.“Pienso que sí tenemos un nuevo Juan Gabriel, una nueva Selena, un nuevo Emmanuel o José José, con los años nos vamos a dar cuenta que nada más era cuestión de tiempo. Estamos en una etapa muy buena para los compositores, en el taller de SACM de repente brotan cientos de compositores que están triunfando, tenemos mucho talento en México para poder triunfar”, acotó.Reveló que ella cuando se inició dentro de la industria no tuvo la oportunidad con la que ahora cuentan los jóvenes, porque gracias a lugares como la SACM pueden desarrollar sus talentos en la música. “Poco a poco se está viendo quién va a destacar y que va a ser diferente. Por supuesto, como intérprete tiene gran talento Carín León y también es increíble y talentoso Alejandro Lozano, autor de La primera cita”, subrayó.hc

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Julian Barnes y su adiós literario: una conversación sobre ‘Despedidas’

Con su atmósfera sobria y su larga tradición como espacio de pensamiento, música y palabra, Union Chapel acogió una excepcional conversación marcada por la intimidad, la memoria y la literatura entre dos de los autores más notables de su generación: Julian Barnes e Ian McEwan. El encuentro se realizó el 20 de enero de 2026 en esa iglesia anglicana —Union Chapel— fundada en 1799 en el barrio de Islington, al norte de Londres.Amigos desde hace más de cincuenta años, los escritores compartieron escenario no solo para hablar del último libro de Barnes, Departure(s) (publicado en español por Anagrama como Despedidas) sino para sellar un momento histórico: el adiós literario de quien, como McEwan, fue considerado en 1983 por la revista Granta como parte de la legendaria lista de los Best of Young British Novelists, en la que también alinearon Martin Amis, William Boyd, Kazuo Ishiguro, Graham Swift y Salman Rushdie.Barnes, autor de novelas como El loro de Flaubert y ganador del Booker Prize por El sentido de un final, presentó Departure(s), mientras que McEwan —también ganador del Booker y autor de obras como Expiación y En la playa de Chesil— asumió el papel de anfitrión y cómplice intelectual. Durante una hora de conversación —de la que ofrecemos esta versión necesariamente editada—, ambos recorrieron su amistad, el paso del tiempo y el acto de escribir como forma de resistencia y legado.Julian Barnes (JB): Es la primera vez que estamos juntos en un escenario. Nos conocemos desde hace cincuenta años.Ian McEwan (IM): […] Nunca es tarde para empezar. Mi primera pregunta —o ni siquiera es una pregunta, es un punto de partida— es plantearte, Julian, si pudieras evocar para nosotros el placer de escribir… […].JB: ¿Preguntas cuándo empezó todo? Creo que empezó en el pub The Pillars of Hercules, cuando ambos circulábamos por Londres hacia 1974-75. Uno de nuestros primeros mecenas fue un hombre maravilloso, poeta y crítico, llamado Ian Hamilton, que era extremadamente severo y sarcástico por fuera, pero tenía un corazón muy tierno. Y tú estabas allí y yo me sentí muy aliviado porque yo reseñaba ficción para el New Statesman y dos semanas antes había hecho un lote que incluía a Ian McEwan, de quien no sabía nada. Y, gracias a Dios, le hice una buena reseña.IM: No nos caímos mal, pero sigo queriendo empujarte hacia la idea del placer de escribir.JB: Fui bastante lento en publicar mi primera novela […]. Había sido periodista no sé cuántos años, diez, algo así, intermitentemente. Y ustedes dos —tú y Martin Amis— parecían alejarse en la distancia. Yo tenía poca confianza en mí mismo y ustedes dos parecían tener mucha. Probablemente no la tenían, pero era una buena fachada.IM: Martin se llevó toda la confianza en cuanto pudo.JB: Martin tomó el estandarte y salió corriendo con él […].IM: Quiero quedarme un momento en los años setenta. ¿Crees que lo teníamos mucho más fácil sin internet, sin redes sociales, sin influencers, cuando lo único que importaba al publicar un libro era lo que dijeran The Listener o The Observer?JB: No lo sé. Una de las cosas que quieres es respuesta, y supongo que ahora puedes recibir respuestas desde todo tipo de lugares, de todo tipo de gente. Mientras que si te destrozaban en The Listener…Era un mundo crítico más pequeño, sí.IM: Y estaba poblado por jóvenes y hombres.JB: Bueno, sí y no. A menudo me sacan, incluso con prueba fotográfica, la famosa lista de 1983 de Best of Young British Novelists, y el semimito de que eran todos chicos blancos ingleses. No lo era: fue la lista más diversa que ha existido, y las listas posteriores han sido mucho menos diversas. Estaban Salman Rushdie, Shiva Naipaul, Buchi Emecheta, Kazuo Ishiguro. Había cinco o seis mujeres. Así que íbamos marcando el camino en diversidad.IM: Ni lo sabíamos. Pensábamos: “estos son los buenos escritores que han elegido”. Me alegra que rescates los setenta por nosotros. Las editoriales, en cambio, y las páginas literarias, eran mucho más un “club de chicos”. La primera vez que fui a la oficina de mi editor —en Bedford Square, la de Tom Maschler—, quien me hizo esperar mucho tiempo y, en lo que me recibía, revisé sus estanterías y miré todos los libros publicados por Jonathan Cape —quizás estuve mirando por dos minutos sin reconocer un solo nombre—, me dio la sensación de que quizás estaba ante un beso de la muerte editorial.JB: Bueno, no resultó ser eso, ¿no?IM: Los dos somos autores de Cape.JB: Durante aproximadamente cincuenta años.IM: Antes de hablar contigo esta noche, releí Departure(s). Y creo que te dije en una nota cuánto admiraba su estructura. Ahora, creo que la estructura es un elemento casi invisible cuando lees por primera vez una novela. Inicias con la memoria y reflexionas sobre su falta de fiabilidad. Y entonces empiezas tu historia: una historia que no tiene un“en medio”, tiene un comienzo y un final. Evocas tu época universitaria: Oxford, Magdalen y la snake’s head fritillary creciendo a orillas del Cherwell. Más adelante, hablas de los efectos “radioactivos” o “radiativos” del duelo —de los cuales, trágicamente, sabes bastante—. Y luego llegamos, creo, a la parte más notable de esta novela. Saltamos cuarenta años. Y llega lo que me parece una pieza de magia ficticia moderna, posmoderna, pos-posmoderna. Parece que has atravesado un espejo: dos personajes vienen a verte, vienen a pedirte consejo. Tú pareces atravesar el espejo hacia tu ficción, y ellos están saliendo del espejo hacia tu mundo […].Tengo la sensación de que eres un gran relector, lo que me devuelve a la estructura. La delicia de releer un libro —sobre todo uno no demasiado lejano en tu pasado— hace que su arquitectura se vuelva visible. Los escritores pasan tanto tiempo en su arquitectura, y queda como no observada. Pero, al releer, la vemos, por así decirlo, por primera vez.JB: Creo que eso es cierto. Quiero decir: leemos, empezamos a leer libros por el personaje y la trama.IM: Sí.JB: El objetivo de las primeras páginas de una novela —me parece— es hacer que el lector confíe en que tú sabes lo que estás haciendo y que, si hay cosas que no entiende o no capta, se le explicarán en algún punto posterior. Es una forma de dar confianza por ambos lados. Recuerdo cuando estaba en la escuela y nos enseñaban sobre la novela y había “tema”, “estructura”, “tono”. Y de algún modo yo asumía que el novelista iba marcando casillas: esto, esto, esto… y de alguna manera sabía cuál era la forma general desde el principio. En mi experiencia no es así. A menudo la forma viene con la escritura.Y otra cosa: esto es un paréntesis, pero no sé si te pasa. Cuando termino una novela, olvido todos los “falsos caminos”, todas las maneras en que podría haber ido y no fue. Y eso es una forma de hacerte confiar en que la has llevado hasta su etapa final, y es irrelevante pensar si esto o aquello podría haber pasado.IM: Por eso a veces en entrevistas sientes que estás mintiendo sobre ti mismo. Hablas del libro como si siempre hubiera sido la intención.JB: Sí, exactamente. Y, bueno, quizá suene un poco endeble decir: “fue suerte, salió así”. Pero claro, no fue suerte.IM: Entonces, ¿cuál es el último libro que releíste? ¿Te acuerdas?JB: En el último día de mis 79 años [el 18 de enero] empecé a releer Guerra y paz. Llevo cincuenta páginas, pero antes de eso, el último libro que releí fue una edición maravillosa, de Prue Shaw —gran estudiosa de Dante—, de la Comedia. No se llama La Divina Comedia. Dante no la llamó así. La llamó Comedia. Y luego, más tarde, alguna figura sacerdotal la convirtió en Divina Comedia. Y es una edición brillante. Entonces pensé: Infierno, genial; Purgatorio, bastante bueno; Paraíso, aburrido.IM: Relacionado con la estructura de las novelas, déjame leerte algo, porque hay algo aquí que me parece perfección. “El anciano se mantuvo tan cerca de la ventana como el soldado se lo permitió”. Es la primera línea de tu novela El puercoespín. ¿Lo es?JB: ¿Lo es? No la reconocí en absoluto. (McEwan lee nuevamente el fragmento, y Barnes lo recuerda.)IM: Mi sensación con las primeras líneas es como entrar en una sala llena. Se hace el silencio, y tienes que hablar. Así que quería que reflexionaras sobre las primeras líneas. ¿Son difíciles? ¿Salen espontáneamente del material? ¿Muerdes el lápiz?JB: Yo nunca asumo que la primera línea que escribo cuando empiezo la novela será la primera línea de la novela. Empiezo en lugares distintos. A veces empiezo con una escena que encapsula el conflicto principal que va a ocurrir. Y luego tengo que volver trescientos páginas atrás para llegar al inicio. A veces el comienzo —y no solo la primera línea, sino el primer movimiento— empieza a emerger y dice: “llévame hacia delante, llévame hacia delante”.IM: Las primeras líneas más famosas a menudo son, creo, mentiras completas. No es: “Es una verdad universalmente aceptada que…” [Orgullo y prejuicio], o tampoco: “Todas las familias felices se parecen unas a otras…” [Ana Karenina]. Y tú señalas en esta novela que hay muchas maneras de ser feliz. Pero la miseria sí tiene una especie de lazos potentes en común con todas sus formas […].JB: Una de mis primeras líneas favoritas es: “Mi madre murió hoy, o quizás ayer”.IM: Sí, El extranjero.JB: El extranjero es absolutamente sensacional.IM: Y esta: “Esta es la historia más triste que he oído.” [El buen soldado, de Ford Madox Ford].JB: Sí, esa es muy buena. […]IM: [...] Vuelvo a tu libro. Hay una sección titulada “Vida versus libros”: “La vida y la lectura no son actividades separadas. Cuando lees un gran libro, no escapas de la vida, te sumerges más profundamente en ella. Lo que haces, esencialmente, es profundizar tu comprensión de las sutilezas, paradojas, alegrías, dolores y verdades de la vida”.JB: Eso soy yo.IM: Tú respondías a esa frase tan citada de “la vida es una cosa… pero prefiero los libros” o “prefiero leer”. Lo pregunto porque tu ficción está absolutamente empapada de tus lecturas. Y me parece que esa cita —de ese ensayo publicado en formato de folleto— es una explicación. Tu lectura se vuelve tu experiencia, y esa experiencia da forma a tu escritura. Y los escritores pululan en este libro. Mencionaste a Proust, pero están muchos de tus autores familiares: Flaubert, por supuesto, Larkin, Baudelaire, Gautier, Mauriac. Y no es erudición: es cómo la lectura reconfigura tu mente, tu cerebro. Está muy presente en lo que escribes.JB: Sí, pero me resisto a la idea de que tu escritura deba estar “empapada” de lectura. También debería estar empapada de tu experiencia y tu conocimiento de la vida.IM: Sé que tenemos más preguntas, pero tengo que hablarte del perro. Los perros aparecen en la literatura de vez en cuando. Virginia Woolf, Kafka —“Investigaciones de un perro”—, Günter Grass, etcétera. Pero hay un perro maravilloso en esta novela. Es un perro real, de tu vida, llamado Jimmy. Un Jack Russell [raza originaria de Inglaterra]. Necesitabas muchas advertencias antes de conocerlo. Podías acariciarlo durante el día, pero no una vez que el sol se hubiera puesto.JB: Sí, acariciarlo en el lomo. Era una zona específica. Acariciarlo ahí hasta la puesta de sol. Quizá sea el único perro que aparece mencionado en los agradecimientos al final de un libro.IM: En Departure(s) anuncias que este será tu último libro. ¿Por qué anunciarlo en vez de simplemente desvanecerte? ¿Por qué bajar el telón?JB: […] Pensé por primera vez en el problema del “último libro” hace cinco años o algo así. Recuerdo a un gran amigo, Brian Moore, el escritor canadiense-irlandés, maravilloso.Él dijo: “No quiero morir a mitad de un libro, porque entonces algún hijo de puta vendrá y lo terminará por mí”.IM: Como pasó con Nabokov.JB: Como pasó con Nabokov. [La novela inconclusa de Nabokov, El original de Laura, fue publicada treinta años después de su muerte, aunque había ordenado que la destruyeran.]IM: Tengo una teoría. Escribir novelas no es una carrera, es una manera de ser. Así que, aunque no publiques otro libro o no escribas otro, no puedes dejar de ser novelista porque sigues notando cosas.JB: Sí, pero lo notaré como persona normal, no como alguien que lo convierte en novela.IM: Volveré y te lo recordaré en un año o dos. Además, en mi estantería estaba tu librito Changing My Mind (Mis cambios de opinión). Eres libre de cambiar de idea.JB: Ah, ya. Sí.IM: Sería un poco tramposo, creo. Porque, según el Financial Times, al anunciar que es tu último libro recibes reseñas más amables. Y funciona.JB: ¿Por qué crees que mi mente funciona así? Soy una persona mucho más directa que eso. Leí mis reseñas con algo de desánimo.IM: Es hora de una pregunta o dos más —alguien desde el público hace una pregunta, y McEwan la repite—. Cuando te diagnosticaron cáncer, ¿tomaste una decisión consciente sobre cómo vivir el resto de tu vida? ¿Con nuevo propósito y alegría, o con tristeza y arrepentimiento? En resumen: ¿cómo vas a pasar el resto de tu vida?JB: Hablando contigo, en persona, creo que esto se refería a mi diagnóstico de cáncer de sangre. No creo que me cambiara. No entraré en detalles; pueden leerlos en el libro. No creo que cambiara mi actitud ante la vida y no formó parte de mi decisión de que este fuese mi último libro.* Excepto el último fragmento, tomado de la traducción de Jaime Zulaika para Anagrama, la versión de este diálogo fue traducido por Alicia Quiñones.AQ / MCB

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José Antonio Lugo: “Ser ayudante de García Ponce fue una experiencia maravillosa como lector”

José Antonio Lugo es licenciado en letras francesas, maestro en literatura comparada y doctor en Teorías Estéticas, es autor, entre otros libros, de El maestro y su escriba, Inocente perversión. Mirada y palabra en Juan García Ponce, Afroditas, Evas, Lolitas y Buffet literario: El ensayo de hoy. Con el proyecto Escribe escribano, ganó en 2016 la Bienal Iberoamericana de Diseño. Su nuevo libro, sobre el cual trata esta entrevista, es Silenciar el miedo. Ensayos literarios, prologado por Fernando Solana Olivares y publicado por la editorial El tapiz del unicornio.En su texto introductorio, Solana Olivares dice que en las páginas de este libro “asoman recuerdos de la formación universitaria, años que forjarán el gusto, el saber y la amistad a partir de complicidades literarias, vínculos indisolubles. Y una nutrida nómina de autores, un abundante bosque de voces irradiantes y de obras icásticas, inolvidables”.Además, de los anterior, Lugo se ocupa de temas insoslayables en nuestro tiempo, entre ellos la libertad de expresión, la inteligencia artificial, la cultura de la cancelación.En el prólogo, Fernando Solana Olivares comenta que en este libro usted cuenta su “educación sentimental libresca”.El término proviene de la novela de Flaubert, publicada en 1868. Fréderick Moreau aprende de la vida y de las mujeres y pierde la inocencia. Mi educación sentimental a través de los libros me ha hecho perder la inocencia literaria y abandonar autores que en la adolescencia me atraían y hoy me parecen, simplemente malos. No solo es un tema de rigor en la escritura, sino de los temas y cómo los abordan los distintos maestros de la pluma.Este es libro de un lector. ¿Puede contarnos cómo empieza su pasión por la lectura? ¿Cómo se forma como lector?Empecé con Los tres mosqueteros y sus continuaciones, hasta que llegué a El cuarteto de Alejandría, de Durrell. Por otro lado, de 1981 a 1985 fui ayudante de Juan García Ponce, quien me recomendaba autores para mí desconocidos e incluso me prestaba los libros. Fue una experiencia maravillosa como lector.En Silenciar el miedo escribe en primera persona de sus amigos, de sus maestros, de sus autores predilectos; recuerda lecturas, anécdotas, escenarios, conversaciones. ¿Por qué eligió esta manera de contar? ¿Por qué la primera persona?Bueno, el ensayo, si recordamos al creador del género, Michel de Montaigne, es una manera de compartir amablemente con los lectores lo que uno ha leído o pensado. El ensayo académico pretende demostrar algo, yo quiero compartir mi mirada y lo que me han hecho sentir libros maravillosos. En general, desde siempre, no escribo de lo que no me parece bueno o no me gusta.¿Durante cuántos años se fue haciendo este libro?Aquí están los ensayos que publiqué los últimos dos años en un periódico de Puebla —“Hipócrita lector” — y, cuando abandoné esa columna, lo que he publicado en Morfemacero, el portal de Fernando Solana Olivares. No detecto que sean textos de muchos años, yo no publico jamás lo ya publicado. Quizá para celebrar alguna efeméride; aun así, las ideas podrán ser las mismas pero vuelvo a escribirlas. El proceso de escribir una columna, que un ramillete de columnas conformen un libro y el proceso de edición se llevan su tiempo. Por cierto, Silenciar el miedo está publicado en mi sello editorial El tapiz del unicornio, donde he publicado también a Fernando Solana Olivares, a Eduardo Subirats, a Luis Ignacio Sáinz, a Eusebio Ruvalcaba, a Braulio Peralta, entre otros autores.En su libro, las mujeres tienen una presencia relevante. ¿Cómo seleccionó a quienes aparecen en sus páginas?No escribo pensando si son mujeres u hombres. Mi escritora favorita es Marguerite Yourcenar, que habla maravillas de Murasaki Shikibu y de Selma Lagerlof. Me gusta mucho también Karen Dinesen, la baronesa Blixen. Como me gustan Bulgákov y Durrell.En sus ensayos reflexiona sobre la cultura de la cancelación, la autocensura, la inteligencia artificial… ¿cómo afectan o afectarán, si esto es posible, estos fenómenos de nuestro tiempo la creación literaria?Es la absoluta falta de diálogo. Si no puedo dialogar, destruyo. Es lo que hacen los talibanes con el patrimonio arqueológico mundial, lo que hacen los que avientan sopa Campbell’s a un lienzo con intención de dañarlo, etcétera. Es un signo ominoso de estos tiempos. La destrucción por delante del diálogo. A fin de cuentas, quien ejerce esa “cultura de la cancelación” se considera un juez. Los que no estamos de acuerdo creemos que se trata de comprender, no de juzgar. El que juzga tiene la razón y cree que puede destruir a los que —según esa persona— no la tiene. O destruir sus obras.Por último, uno de sus textos está dedicado a David Toscana, ganador del Premio Alfaguara de este 2026. ¿Qué puede decirnos sobre su literatura?Fuimos jóvenes creadores hace muchos años. Su novela El peso de vivir en la tierra me parece una obra maestra y un homenaje extraordinario a la literatura rusa. Creo que es nuestro mejor novelista. Si sigue así, quizá algún día alcance premios de talla mundial.Silenciar el miedo se presentará el martes 17 de febrero a las 19:00 en la librería del FCE Octavio Paz, Miguel Ángel de Quevedo 115, Chimalistac, con la participación de Aída Lara Zavala, Andrés Ordóñez, Tae Solana y el autor.AQ / MCB

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Julian Barnes y la ceremonia del adiós

Llegué tarde a la obra de Julian Barnes. Un día, de repente y “por asuntos personales”, la reportera gastronómica de un periódico solicitó prejubilarse y, mientras encontraban a alguien que la sustituyera, me encomendaron a mí cubrir tan suculenta y glotona fuente (sí, la perra vida tiene a veces te hace un regalo). Acepté encantado, cómo no, y de un día para otro ya estaba en los grandes templos del arte culinario y conociendo a sus principales jerarcas que, más que cocineros, eran unos rockstars. Pronto, también, me di cuenta de que me hacía falta una base sólida para poder contar de manera creativa el mundillo de los fogones.Así que pregunté a quién leer. Entre la lista de obras y cronistas gastronómicos que me dieron estaba un tal Julian Barnes, con un libro titulado El perfeccionista en la cocina. Fue un placer (nunca mejor dicho) adentrarme en esas divertidas páginas llenas de experiencias y aventuras entre sartenes y cazuelas. No sólo por lo que contaban sino, sobre todo, por cómo estaban contadas. Entonces quise saber quién era el autor y qué otros textos tenía para devorarlos (de nuevo: nunca mejor dicho).Al principio, me decepcionó un poco que Julian Barnes no tuviera más libros como ese, pero se me pasó enseguida porque descubrí que tenía una ristra de novelas repletas de la mejor imaginación y erudición. Barnes resultó ser un observador astuto del comportamiento humano, de sus idiosincrasias e ironías, pero también de sus tragedias. Descubran, por ejemplo, en Metrolandia la variopinta fauna que viaja todos los días en el metro de Londres. Conozcan a su hermano, el filósofo Jonathan Barnes, a través de Nada que temer, donde también realiza una intensa celebración del arte y la literatura. Entérense de las utopías fracasadas de un país ex socialista en El puercoespín. Recojan los pedazos de una amistad dinamitada en El sentido de un final. O descolóquense con la mezcla de ficción y realidad que brota de El loro de Flaubert. Ahora este prosista exquisito, uno de los mejores articulistas, columnistas y críticos de televisión de la prensa anglosajona y miembro de una generación conformada por nombres como Martin Amis, Christopher Hitchens, Salman Rushdie o Kazou Ishiguro, ha publicado, a sus recién cumplidos 80 años, su último libro (dice que seguirá escribiendo artículos, pero ya no más novelas). Se llama Despedidas (nunca mejor dicho) y es una mezcla de memorias, ensayo y ficción en la que reúne muchos de los temas recurrentes que han caracterizado su obra: la memoria, el amor, la amistad, el lugar que ocupa la literatura en nuestras vidas, el envejecimiento y la muerte, desde su perspectiva de viejo sabio.En su particular ceremonia del adiós, Julian Barnes realiza una exploración en torno a la memoria y el pasado, los caminos impredecibles a los que conducen nuestras decisiones, la búsqueda de la felicidad —a cualquier edad— y, cómo no, el amor, la amistad y la escritura. ¿Qué contiene más verdad: nuestros recuerdos, nuestros diarios, las anécdotas mil veces contadas o la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los demás? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez, de la proximidad definitiva de un fin, ante el cual no podemos más que aprender a despedirnos.Pero en este libro hay una historia dentro de la historia. Sus protagonistas son Jean y Stephen, a quienes Barnes conoció cuando los tres estudiaban en Oxford. Él los presentó, se enamoraron, se separaron y cada uno siguió su camino, lejos la una del otro y también de la vida del autor, que no les perdonó que truncaran aquella amistad. Cuarenta años después se reencontraron y la vida siguió dando giros entre alegrías, traiciones y decepción.A partir de la peripecia vital de este par de amigos se indaga en los misterios y las verdades de la vida en este libro conmovedor. Con la maestría que lo caracteriza, este hombre al que le falla un oído y convive con un cáncer de sangre desde hace años (“incurable pero tratable… como la vida”), cincela un texto de apariencia lúdica y desenfadada que contiene, inevitablemente, una profunda meditación sobre el sentido de la existencia y el arte de decir adiós sin estridencias.En cuanto a mí, he de decirles que ni siquiera leyendo a Barnes logré consolidarme como cronista gastronómico, pero sí como glotón (y fiel lector de este gentleman inglés). AQ / MCB

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Ferocidad

Tengo una pequeña fiera en casa, lo debo de admitir. Pasa el encanto y la alegría por la llegada del animalito, y aparece el problema de las garras y los colmillos que no distinguen entre ama y presa. Trato de domeñar toda esa energía entrenando a la bestezuela para dar saltos como de circo, pero la ferocidad está en su naturaleza; basta verla ocupada en destazar una especie de pájaro de hilos, un espectáculo cómico en apariencia que también da un poco de temor.​​Hablando de circo, estaba buscando datos sobre un circo que llegó a México en la década de 1840 a la Ciudad de México y me encontré la tesis muy interesante del historiador Cristóbal Sánchez Ulloa, que ha escrito sobre los espectáculos en la ciudad. En la tesis habla sobre los meses de la ocupación por Estados Unidos a nuestro país, entre septiembre de 1847 y junio de 1848, un eco de los más profundos temores actuales. Ahí se describe la ferocidad de los norteamericanos con los habitantes de la capital, pero también la de éstos, especialmente los llamados léperos; los más pobres que, al encontrarse en sus barrios más alejados del centro a un soldado de aquellos, ya fuera del ejército oficial uniformado o de los voluntarios con sus estrafalarios atuendos que los hacían ver como piratas y fantoches, pasaban a acuchillarlo, con la venganza consecuente y también horriblemente feroz de los ocupantes del norte. También cuenta de la pelea entre un toro y un tigre que presenció un viajero francés, Isidore Löwerstern, en 1838 y la alegría del público porque el toro mexicano le ganó al tigre que representaba a Francia, entre muchas cosas.Nos sentimos muy humanos cuando sacrificamos con máquinas a los animales que nos comemos; con ello se trata de atenuar la ferocidad que exige la caza y el sacrificio, pero que está en todas partes. Desde el circo romano, pasando por las peleas de toros y los circos de antaño con sus domadores que habitan el linde del riesgo mortal y la admiración por esa parte tan oscura y violenta, el espectáculo de la ferocidad ha asombrado siempre, esa especie de ceguera ávida de sangre que no se detiene, ese misterio que late en el fondo de los animales y los seres humanos salta con cualquier pretexto.La ferocidad que según la RAE es la cualidad de feroz: “dicho de un animal, fiero, agresivo” y que provoca también un repudio absoluto, como esos agentes del ICE a los que Trump ha soltado como fieras a perseguir migrantes y no responden, al parecer, más que a sus más animales instintos. Pero yo sigo con mi fiera. No es fácil, les decía, cuando los dientes y las garras se lanzan contra la pretendida domadora y sus pocos muebles: ahí se amilana la fascinación.AQ / MCB

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Fiasco y arrogancia

Todos los libros de autoayuda predican el mismo dogma: la inquebrantable aprobación de uno mismo; no autocriticarse con el pétalo de un adjetivo. A esto hay que agregar que es perentorio liberar las culpas, incluso ajenas, de las desdichas que cargamos como un saco de piedras, y visualizarnos siempre como un ser supremo. La diferencia de sus credos, si se trata de marcar alguna entre los cientos de títulos que se venden para mejorar la suerte, las finanzas, recuperar la salud o proscribir el mal de ojo, son los mantra que hay que pronunciar para no trabar el éxito, la cura, la felicidad incluso, y asumirse un ganador sin desconfianza ni remilgos. En suma, son tratados de arrogancia.​Lo que los catequistas de la buena estrella se esfuerzan por inocular en su clientela se parece mucho al discurso recurrente de las novelas decimonónicas de Horatio Alger Jr., el escritor que más empeño puso en apuntalar el sueño americano: cualquier individuo honesto y perseverante tiene el triunfo asegurado en el país de las oportunidades, lo único que debe hacer es identificar cuál es su talento, cultivarlo en el oficio propio de ese don y trabajar a sol y sombra a pesar de los estorbos.Sin embargo, no basta con faenas incansables ni la mente en foco o el ego hiperdesarrollado para obtener la recompensa de la fama, la fortuna, la inmortalidad. Por lo regular, la actitud avasallante o la soberbia producen lo contrario, el fracaso llega como un ridículo grotesco. En Vaquero de medianoche (John Schlesinger, 1969), el pueblerino Joe Buck, interpretado magistralmente por Jon Voight, viaja de Texas a Nueva York con el firme propósito de convertirse en hustler de primera clase. Palurdo, ingenuo, casi analfabeta, Buck nunca consigue subir un mísero peldaño en el intrincado quehacer del sexoservicio para damas ricas de Manhattan ni en el rubro marginal de los cines porno. Sus intentos terminan al revés: quien paga es él o da servicio gratis, las únicas razones por las que incursionó como gigoló fueron el elogio de su destreza viril por la chica fácil de su pueblo, la ilusión insobornable de conquistar la Gran Manzana y el tesón por visualizarse en un lujoso penthouse y dinero a manos llenas.Pero Buck no es el único que venera el algoritmo aspiracional del ego. Su amigo Ratso, otro perdedor más patético aún, también se ve a sí mismo administrando y usufructuando los réditos sensuales del vaquero, y todos sabemos cómo acaba esa fábula de soñadores enardecidos por una escueta fe.Las peripecias de Vaquero de medianoche son como un eco en los enredos de Marty Supreme, la película de Josh Safdie. Inspirada en la autobiografía de Marty Reisman, el jugador de ping pong que se hizo campeón de ese deporte casi a los setenta años, el personaje interpretado por Timothée Chalamet, un tal Marty Mauser, es una especie de Joe Buck a la quinta potencia, solo que ensamblado casi al cien por ciento como un Frankenstein de los libros de autoayuda. Ese as del ping pong cumple al pie de la letra con todos los preceptos: se ve a sí mismo en portadas de revista; vislumbra su futuro colmado de riquezas y placeres; se autoproclama como el titán del tenis de mesa; miente, traiciona, menosprecia, defrauda y roba. Encima, no se permite un examen de conciencia ni pone en duda su talento. De fiasco en fiasco, cada vez más risible y oprobioso, Marty Mauser es una moraleja viva de la falsedad profética de la energía mental transmutada en banquete de arrogancia, esa que aún en estos tiempos confunde la voluntad de poder nietzscheana con la endeble afirmación de un ser incapaz de reconocer sus propios límites, el término que impone la triste, aciaga naturaleza del mundo real.​AQ / MCB

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Melodramatizar: Premio Aguascalientes 2025

En la discordia entre los llamados poetas “afeminados” y los escritores de “la fiesta de las balas”, que vivieron contemporáneos, estridentistas y novelistas de la revolución en los veinte; o en la controversia entre poetas de la imaginación y poetas del compromiso, representados por Efraín Huerta y Octavio Paz a mediados del siglo pasado —uno con Los hombres del alba, el otro con Piedra de sol— y, más tarde en los años setenta, el propio Paz y Jaime Sabines, actualizando la disputa entre poetas cultos y poetas de la calle con poemas como Blanco y Algo sobre la muerte del mayor Sabines, da la impresión de que han tomado la delantera, en este primer cuarto de siglo, los partidarios de la invención directa, coloquial y, muchas veces, cimarrona. Pero, lo que leemos en nuestros días, ¿realmente deriva de aquellas diferencias y, en particular, de los mejores textos de aquella poesía que encarnaron tan bien Huerta y Sabines? En una primera aproximación diríamos que sí, porque lo que vemos en la nueva “lírica” mexicana es una abundancia encarnada con experiencias inmediatas y con dichos de nuestra habla. Sin embargo, al releer nos damos cuenta de que la confesión, la crónica, los diarios, las “micro historias”, los catálogos patéticos o los guiones intimistas, carecen del nervio expresivo de aquellos poetas. Huerta y Sabines podían haberse valido del recurso prosaico y del sentimiento crudo, pero huían de las emociones lacrimosas y la espontaneidad blandengue. El humor en uno y el impudor cínico en el otro atajaban, en sus piezas esenciales, el sentimentalismo de la experiencia común y no dejaban, contradictoria y lúcidamente, de ser líricos.Electrocauterización, algo como una llaga (FCE, 2025), de Anaclara Muro, nos ofrece una serie de textos objetivos y coloquiales, articulados en una narrativa fragmentada. Cada pieza explora la conciencia sorprendida y torturada por un padecimiento en los órganos sexuales femeninos y, en conjunto, nos propone crear el escenario de un malestar profundo. Sin embargo, el libro lleva el gran tópico del cuerpo y la enfermedad a un testimonio ideológico melodramático: “Él me pregunta si estoy bien/ y yo lloro/ y que más/ le grito que se vaya/ que no entiende/ que me deje en paz/ que necesito/ estar sola”. Monólogo lastimoso y realismo desgastado. Hace veinte años Pedro Guzmán publicó, bajo el auspicio de Hugo Gola, Hospital de Cardiología. El texto también exploraba la soledad, la enfermedad y usaba la visión realista, pero inventaba una reflexión penetrante de la modernidad. Un acto simple, acompañar a un familiar en terapia, trocaba a una idea múltiple y compleja. Este es el meollo del asunto. Un texto construido con puros hechos, con meras experiencias —factuales o verbales—, no crea un más allá poético ni correspondencias desconocidas. Cuando leemos a Idea Vilariño o a Carol Ann Duffy, nos deslumbra su capacidad para producir, con la experiencia, sentido y música significativos. En ellas, una circunstancia azarosa se vuelve conciencia necesaria, profunda mitología contemporánea. Muro vio un hecho auténtico, pero no lo volvió una idea poética, realidad honda. Otro problema es que los premios hayan dejado de ser una forma de valoración efectiva y acertada para convertirse en confusión, en malas elecciones y en promoción de grupos.AQ / MCB

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Cinco libros sobre memoria, poder y civilización

Esta semana, nuestra selección de recomendaciones literarias reúne una novela sobre la colonización, una ficción atravesada por Kafka, una investigación histórica sobre Auschwitz, una reflexión sobre el rumbo de las civilizaciones y un paseo literario por la Ciudad de México. Conoce los títulos de las cinco lecturas que proponemos en esta ocasión para pensar el pasado y el presente.​Asaltar la tierra y el solPor su asunto, la colonización de Argelia, esta novela sacudió a miles de lectores en Francia. Sus dos protagonistas solo tienen ojos para el horror y el desencanto: Séraphine, una madre que, tan luego desembarca en aquellas tierras desconocidas, no percibe otra cosa que hostilidad, y un soldado que narra las campañas del ejército francés, empeñado en violar, humillar y asesinar en nombre de un proyecto civilizatorio. La razón ha sido suplantada por la barbarie.Scarabaeus sacerEn esta noveleta, Franz Kafka ocupa un sitio central. Cuando el protagonista, un escritor enfermizo que va a terapia, escribe una novela en la que explora la vida de Gregorio Samsa antes de su transformación, comienza su “relación personal”, se lee, con el escritor checo. Hay una pesadilla recurrente: alguien, quizás el mismo Kafka, lo ataca. En la frase “Una mañana desperté de esta pesadilla…” resulta clara la alusión al incipit de La metamorfosis.Los médicos de AuschwitzMientras el antisemitismo völkisch de finales del siglo XIX y principios del siglo XX era “inmóvil”, por lo que Hitler lo despreciaba, el enarbolado por él fue activo. De este modo, desde un inicio guerra y genocidio estuvieron unidos. Si bien, como expone Halioua, los médicos en los campos de exterminio no fueron numerosos, su papel fue determinante. Como contrapeso, estaban los médicos deportados que se jugaban la vida defendiendo a los enfermos.Lecciones de la historia¿Qué ha definido a la especie humana desde la Antigüedad hasta nuestros días?, pregunta el pensador francés en este volumen que extrae algunas lecciones que iluminan el pasado y en algo perfilan nuestro futuro. No hay que dar nada por sentado, los destructores pueden ser grandes civilizadores, un solo hombre puede cambiar el curso de los acontecimientos, los mitos influyen en las decisiones de los estadistas… son algunas de las lecciones que deja el andar de las civilizaciones.Encanto y misterio de la Ciudad de MéxicoMás que un tapiz histórico, este libro funciona como un paseo por algunos lugares, edificios y monumentos emblemáticos de la capital del país. De esta manera, llegamos a la Fuente del Quijote en Chapultepec, a la Capilla Gótica del Instituto Cultural Helénico, a los canales de Xochimilco o al bosque de Los Dinamos. Hay espacio para las curiosidades, entre las que se cuentan una librería en la Santa María la Ribera y un bazar de libros en la colonia Guerrero.MCB

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Revelan fechas para la Feria Internacional del Libro Coahuila en Arteaga y Torreón

Durante su reciente visita a La Laguna, Esther Quintana Salinas, titular de la Secretaría de Cultura de Coahuila, dio a conocer las fechas para la próxima edición de la Feria Internacional del Libro Coahuila, a realizarse en los municipios de Arteaga y Torreón, donde España será el país invitado. En Arteaga, se realizará en el Centro Cultural Universitario de la UAdeC, del 24 de abril al 3 de mayo. Mientras que en Torreón, el encuentro literario tendrá lugar en el Centro de Convenciones Torreón (CCT), del 8 al 17 de mayo. Esther Quintana Salinas indicó que España traerá a la FIL Coahuila una serie de voces que dialogarán con la identidad del estado. “Su presencia en esta edición representa una oportunidad única para celebrar la riqueza de una tradición l... Más información -- Revelan fechas para la Feria Internacional del Libro Coahuila en Arteaga y Torreón»

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“Compréndeme” de Gabriela Cortés

La canción parte de una frase que permanece grabada en la memoria colectiva:“Te tuve una vez muy dentro de mi corazón.”Una línea sencilla, casi susurrada, que abre una conversación directa, honesta y profundamente valiente sobre el final del amor. Para Gabriela Cortés, esa sinceridad fue el detonante creativo. El blanco y negro, su lenguaje visual característico, se convierte aquí en territorio de nostalgia, introspección y memoria.María Alma escribió “Compréndeme” en una época en la que una mujer que hablaba con franqueza sobre una ruptura era vista como transgresora. Pensar en la separación, y más aún expresarla desde el deseo propio, era un tabú. No había engaño ni traición en la letra, solo una verdad incómoda: ya no me siento bien contigo. Esa claridad, explica Cortés, era en sí misma una revolución.La ilustración nace desde esa idea. Una mujer desnuda ocupa el primer plano, expuesta, vulnerable y firme frente a un mosaico de pequeñas figuras que representan las creencias sociales, los prejuicios y las normas que intentan contenerla. Son cuadros rígidos, casi caricaturescos, que contrastan con la honestidad del cuerpo y la mirada. Lo social queda como adorno; la verdad, en cambio, avanza.El proceso creativo incluyó escuchar la canción con atención, analizar su estructura musical y comprender cómo ciertas notas transmiten misterio, tensión y resolución. De ahí surgieron líneas que salen de la composición, rompiendo el encuadre, como una conversación que no se queda atrapada en su tiempo. La intención es clara: esta voz no caduca.Para Gabriela Cortés, “Compréndeme” sigue viva porque habla desde el corazón y desde la verdad. Porque cada vez que una mujer decide tomar las riendas de su vida, la canción vuelve a sonar. La obra visual y la música se encuentran así en un mismo punto: el de la valentía emocional.“Compréndeme” es prueba de que la sinceridad también es arte. De que decir adiós, incluso sin explicaciones, puede ser un acto de dignidad. Y de que las canciones nacidas desde la honestidad más cruda son las que logran trascender generaciones.Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.​

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La JornadaLa Jornada
Rushdie destaca su preferencia por Elena Poniatowska, Fuentes y Gabo
El Sol de MéxicoEl Sol de México
El escritor Salman Rushdie cree en la literatura como una herramienta de resistencia
El Heraldo de MéxicoEl Heraldo de México
Salman Rushdie regresa a la ficción
El PaísEl País
Salman Rushdie: “Oscuridad es la palabra que mejor define este presente”
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“La comunicación dentro de la sociedad está colapsando”: Salman Rushdie presenta su nuevo libro, 'La penúltima hora'

“Si no hubiese sido un escritor, hubiese sido un actor, supongo, maravilloso (risas). Es lo que me hubiese encantado ser, pero creo que tomé la decisión correcta de no serlo”, dijo Salman Rushdie (Bombay, 1947) en videoconferencia para hablar de su nuevo libro, La penúltima hora (Random House).A pregunta expresa de MILENIO sobre la frase final de la obra: “Nuestras palabras nos fallan”, el escritor dijo que es una advertencia.“Creo que dice que estamos viviendo en un momento en el cual la comunicación dentro de una sociedad está colapsando; hablo especialmente de Estados Unidos. La profundidad de la división en este país es alarmante, como que estás gritándole al vacío. Por un lado, realmente no puedes entender lo que el otro lado está diciendo. Y creo que si vives en una sociedad que ya está tan dividida, el idioma es insuficiente para la comunicación y esto es algo peligroso para la sociedad”.Con las huellas de las heridas consecuencia del ataque que sufrió el 12 de agosto de 2022, en el que casi pierde la vida, el autor respondió cada una de las preguntas sorprendido por la convocatoria, rodeado por sus libros y con sus característicos lentes con un vidrio oscuro que oculta la pérdida del ojo derecho tras el atentado. “Para mí la literatura siempre ha sido la mejor manera que tengo de responder al mundo en el cual yo vivo. Las historias que he contado siempre han sido como pasos en este viaje. Escribir nos puede dar maneras de pensar. No puede ignorar o no puede derrocar los regímenes con frecuencia, pero en los tiempos difíciles en los que vivimos, espero que sea una manera de incrementar la comprensión de los lectores de lo que está sucediendo. George Orwell y su escritura nos ha dado maneras de pensar en la opresión y en la tiranía”, opinó.Poco que añadir sobre TrumpA pesar de que muchas preguntas se hicieron sobre los problemas del mundo, los ayatolas, Donald Trump y temas sombríos, Rushdie mostró su buen humor y prefirió hablar de sus lectores.“A medida que he ido avanzando en la vida, cada vez me interesa más la manera en la que se acercan a un texto y cómo se hace ese trayecto a través del texto más alegre para que sea más fácil de disfrutar. Algunos encuentran elementos de conexión y se ven en las historias. Si la literatura tiene un uso y una utilidad, es la comprensión de la naturaleza humana”.En cuanto al presidente de Estados Unidos, aseguró: “A ver, todo el mundo se ha preocupado. Y habiendo dicho esto, hay muy poco que añadir. Es un momento muy oscuro en la vida pública estadunidense. Como lo vemos con la discusión de Groenlandia y de Canadá, se está convirtiendo en un momento oscuro no solo para Estados Unidos”.Ficción cortaEn La penúltima hora, Rushdie volvió a las historias cortas porque, aseguró, también pueden ser muy profundas.“Algunas de las mejores historias del mundo son relativamente cortas. La metamorfosis de Kafka tiene pocas páginas o La muerte en Venecia de Thomas Mann, y son algunos de los libros más profundos que se han escrito nunca. No he publicado ficción corta en mucho tiempo; el libro previo fue East-West, hace muchos años. Quería volver a ese formato, probar de nuevo porque te da lo suficiente para ser serio, pero también es lo suficientemente corto para que sea leíble. Te permite explorar una idea con intensidad sin la expansión de una novela de 500 páginas”.Tras publicar Cuchillo (2024), libro en el que relató el ataque que sufrió en 2022 mientras dictaba una conferencia, Rushdie vuelve a sus orígenes a través de cinco textos. En uno de ellos regresa a las calles del Bombay de Hijos de la medianoche, donde se reencuentra con viejos personajes de esa novela de 1981, y completa un recorrido por los tres países donde ha vivido: India, Inglaterra y Estados Unidos.El escritor explicó que esta nueva entrega nació de forma no planificada y terminó convirtiéndose en un compendio de sus obsesiones vitales: el hogar, la libertad y el acto final de la existencia.En el libro de relatos que se publicará en español el 17 de febrero, el autor escribe sobre dos ancianos criminales, un matrimonio infeliz cargado de música, dólares y magia, el fantasma de un académico inglés con ansias de venganza, una muerte misteriosa y una parábola sobre la libertad de expresión.Dijo que el relato “El viejo de la piazza” es la historia más alegórica del libro: “Sugiere que vivimos en una época en la cual la comunicación entre distintas partes de nuestra sociedad está colapsando. Es muy difícil para las personas hablar entre ellas; incluso aunque hablemos el mismo idioma realmente no nos entendemos. Y cuando la comunicación se cae en la sociedad, es algo peligroso, y de esto va esta historia”.Las personas mayoresRushdie comentó que, a punto de cumplir 79 años, decidió escribir sobre personas mayores.“Lo que me fascina es cómo los artistas responden al final de su trabajo. Por ejemplo, en Rembrandt, cómo el arte progresa y dónde termina ese arte comparado con su etapa joven. O Picasso, cuyo estilo final se consideró inferior en su momento, pero hoy vemos que tiene una fluidez que sale de toda una vida de práctica”.Se le cuestionó sobre la muerte y la manera como le gustaría ser recordado.“Yo tengo una visión bastante buena de la muerte y esto sirve como inspiración de cierta manera. Me interesa cómo abordar estar en el ‘último acto de la obra’, esta idea del estilo tardío. Por ejemplo, hay gente a la que no le gusta envejecer, que pierde la audición. Pero bueno, tenemos la Novena Sinfonía, Beethoven fue capaz de hacer una obra que salía de la felicidad en estos últimos años. Creo que es muy interesante ver cómo los artistas responden a esos últimos años. Yo espero poder explorar ambas cosas: la ira contra el final de los tiempos, como decía Dylan Thomas, y la serenidad”. También dijo que cree en la inmortalidad: “Los escritores escribimos para la posteridad, no solo para el lector inmediato, también para el futuro, esperas que la gente quiera leer tus libros muchos años después de que tú mismo ya no estés aquí y que seguirán encontrando valor en estas historias”.BSMM

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