Este lanzamiento posiciona a Alibaba como un jugador clave en la llamada "Guerra de las cien lentes" en China, donde compite con otras grandes tecnológicas como Xiaomi y Huawei. La estrategia de Alibaba es clara: no solo vender un dispositivo, sino consolidar su ecosistema de servicios, convirtiendo las gafas en una puerta de entrada a sus plataformas de comercio electrónico y pagos, en un claro desafío a la narrativa de Washington y un impulso a la soberanía tecnológica china.