La aplicación Sanchar Saathi tiene como propósito oficial ayudar a los usuarios a rastrear teléfonos perdidos o robados y a reportar fraudes.

Sin embargo, la obligación de preinstalarla de manera forzosa y, en un principio, impedir su eliminación, encendió las alarmas entre los defensores de la privacidad. Críticos como el experto en políticas digitales Nikhil Pahwa advirtieron que esto podría ser solo "el comienzo" de una mayor vigilancia gubernamental, ya que las funciones de la aplicación podrían expandirse en el futuro.

La medida fue comparada con prácticas en países como Rusia y Corea del Norte.

Se reportó que Apple se opuso firmemente al mandato, argumentando que viola sus políticas globales de seguridad y privacidad de iOS. Ante la presión y la controversia, el ministro de telecomunicaciones de India matizó la postura, afirmando que la aplicación es un "sistema voluntario y democrático" y que los usuarios pueden "eliminarla fácilmente". A pesar de esta rectificación sobre la imposibilidad de borrarla, la exigencia de preinstalación persiste, lo que sigue siendo motivo de preocupación, ya que, según los expertos, erosiona el consentimiento y la elección del usuario sobre el software en sus dispositivos personales. El incidente subraya la creciente tensión global entre los objetivos de seguridad nacional de los gobiernos y el derecho a la privacidad de los ciudadanos en sus dispositivos móviles.