Una de las principales inquietudes es el impacto que tendrá sobre la portabilidad numérica, el proceso que permite a los usuarios cambiar de compañía telefónica conservando su número. Se teme que el nuevo requisito pueda complicar y ralentizar este trámite, vulnerando la continuidad del servicio.

Además, la centralización de datos personales a esta escala plantea importantes interrogantes sobre la protección de la privacidad y la seguridad de la información de los usuarios, especialmente durante los procesos de transferencia de datos entre las diferentes compañías de telecomunicaciones. La medida representa un cambio fundamental en la política de telecomunicaciones del país, con implicaciones directas para la privacidad y los derechos de los consumidores.