La IA dejará de ser un simple respondedor de preguntas para convertirse en un "compañero de trabajo digital". Se espera que los "agentes de IA" permitan a equipos pequeños lanzar campañas globales en días y que su impacto en el sector salud sea determinante, con diagnósticos que ya superan la precisión de médicos experimentados. En el ámbito del consumo, los lentes inteligentes ganarán terreno gracias a una mayor accesibilidad en precio y oferta de diversas marcas; se proyecta que este mercado alcance un valor de 8,300 millones de dólares para 2030. La creciente sofisticación de los fraudes, también impulsados por IA, convertirá a la ciberseguridad en una necesidad esencial, obligando a usuarios y empresas a adoptar estrategias de protección más rigurosas. Adicionalmente, la "computación confidencial", que protege datos mientras están en uso mediante hardware especializado, se volverá fundamental ante leyes de privacidad más estrictas y la adopción masiva de la IA.