En paralelo, Samsung continúa explorando los límites del diseño de hardware con sus dispositivos plegables.

Mientras se esperan mejoras en la cámara para el Galaxy S26 Ultra y el Galaxy Z Fold 8, la compañía también está experimentando con formatos más audaces.

Un ejemplo es el prototipo Galaxy Z TriFold, un dispositivo de doble pliegue que ofrece una superficie de pantalla sin precedentes.

Sin embargo, este diseño innovador ha mostrado sus desafíos estructurales.

En una prueba de resistencia extrema, donde el dispositivo fue doblado deliberadamente en sentido contrario a sus bisagras, sufrió una rotura catastrófica, revelando debilidades en los puntos de pliegue y en el refuerzo de los paneles traseros. Este resultado subraya la complejidad de la ingeniería de múltiples bisagras y la necesidad de mejorar la durabilidad en estos formatos emergentes. Aunque la prueba no refleja un uso normal, sí expone las limitaciones actuales de la tecnología y el camino que Samsung debe recorrer para consolidar estos ambiciosos conceptos en el mercado de consumo.