Durante una entrevista, Altman e Ive revelaron detalles clave sobre el proyecto: no será un teléfono, ni un wearable, ni un accesorio auditivo, y carecerá de pantalla. Su tamaño sería similar al de un smartphone, pero su diseño seguiría la filosofía de Ive de simplicidad radical y una interacción intuitiva que no genere intimidación.

Sam Altman describió el prototipo como “sencillo, hermoso y juguetón”, destacando que su objetivo es “despertar alegría en los usuarios”.

Además, explicó que el dispositivo tendría la capacidad de conocer y recordar todo lo que una persona ha dicho, leído o pensado, para ofrecer una experiencia altamente personalizada. Jony Ive añadió que busca crear una herramienta que se use “casi sin pensar”, como una extensión natural del usuario.

Laurene Powell Jobs, accionista del proyecto, confirmó haber visto la rápida evolución de los prototipos. Si los plazos se mantienen, el dispositivo podría presentarse oficialmente antes de finales de 2027, marcando un posible nuevo paradigma en la interacción humano-computadora.