Este renovado interés comercial coincide con la publicación de análisis técnicos detallados sobre su sistema fotográfico. A pesar de contar con una sola cámara trasera en una era dominada por módulos múltiples, pruebas de laboratorio del reputado medio DXOMARK revelan que su calidad es de gama alta. El iPhone Air comparte el mismo sensor principal de 48 megapíxeles y el procesador de imagen del iPhone 17 Pro, lo que resulta en fotografías prácticamente idénticas en condiciones de buena iluminación. Su rendimiento en video 4K a 60 fps también es sólido, con una estabilización y manejo del color indistinguibles de su hermano mayor. No obstante, su principal debilidad se manifiesta en escenarios de baja luz, donde la ausencia de un sensor LiDAR afecta la velocidad de enfoque y aumenta el ruido. La falta de un teleobjetivo óptico y un ultra gran angular limita su versatilidad, un factor que penaliza su puntuación global en el ranking de DXOMARK, donde se ubica en el puesto 41. A pesar de ello, para el usuario promedio que busca un iPhone premium, ligero y con un diseño diferencial, la cámara principal cumple con creces para la mayoría de las situaciones.