La aplicación Sanchar Saathi fue diseñada para que los ciudadanos puedan rastrear teléfonos robados y reportar fraudes.
Sin embargo, la exigencia inicial del Departamento de Telecomunicaciones de que la app fuera preinstalada y no pudiera ser eliminada por el usuario encendió las alarmas de Apple. Según fuentes cercanas a la negociación, la compañía comunicó que no cumpliría con la orden, argumentando que los mandatos de software gubernamental comprometen la arquitectura de seguridad y privacidad de iOS, una postura que mantiene en todos los países. Esta firmeza es notable, considerando la importancia estratégica de India para Apple, tanto como mercado de consumo como centro de manufactura para diversificar su producción fuera de China.
Actualmente, más del 25% de los iPhones se ensamblan en territorio indio. Ante la negativa de Apple y la presión mediática, el gobierno indio ha rectificado, aclarando que los usuarios tendrán la libertad de borrar la aplicación. A pesar de esta concesión, Apple sigue sin estar de acuerdo con la preinstalación obligatoria, ya que considera que cualquier software externo impuesto por un gobierno plantea riesgos de seguridad. Este episodio se interpreta como un intento de Apple por evitar en India las difíciles concesiones que tuvo que hacer en China, donde migró datos de iCloud a servidores estatales y eliminó aplicaciones por orden del gobierno.













