Su diseño utiliza dos bisagras y tres paneles, permitiendo una multitarea avanzada con hasta tres aplicaciones simultáneas en pantalla.

Con un precio de salida de aproximadamente 2,500 dólares en Corea del Sur, Samsung lo posiciona como un producto de nicho y un "piloto de volumen limitado" para probar la durabilidad y la aceptación del mercado. Este lanzamiento estratégico se produce en un contexto donde la industria espera que la entrada de Apple en 2026 sea el catalizador que impulse la adopción masiva de los plegables. Actualmente, este segmento representa menos del 2% del mercado de smartphones, pero analistas como Ming-Chi Kuo proyectan que un iPhone plegable podría vender entre 3 y 5 millones de unidades solo en su primer año. La existencia de software en iOS que sugiere una adaptación a pantallas más grandes, como la ejecución de ventanas de iPadOS en un iPhone, alimenta aún más las especulaciones sobre un inminente dispositivo plegable de Apple. La presión para la compañía de Cupertino es alta, ya que no solo deberá igualar la innovación en hardware de Samsung, sino también justificar su llegada tardía con una experiencia de usuario y software impecables.