La política de Apple distingue entre productos "vintage" y "obsoletos". Un dispositivo se considera vintage cuando han pasado más de cinco pero menos de siete años desde que se dejó de vender, y aún puede ser reparado si hay piezas disponibles. En cambio, un producto obsoleto es aquel que lleva más de siete años fuera del mercado, y para el cual Apple ya no ofrece servicio de hardware ni piezas originales.

El iPhone SE de 2016, con su icónico diseño heredado del iPhone 5s pero con la potencia del iPhone 6s, ha cruzado este umbral.

A pesar de esta catalogación, el teléfono sigue siendo funcional para muchas tareas. Aplicaciones populares como WhatsApp continúan ofreciendo soporte para modelos antiguos, y el dispositivo aún puede usarse como navegador GPS con apps como Google Maps o Waze, como reproductor de música, o como un teléfono de respaldo para emergencias.

Su cámara, aunque no compite con los modelos actuales, sigue ofreciendo resultados aceptables. Además, aunque Apple ya no lo repare, es posible encontrar servicio en centros no autorizados.

Junto al iPhone SE, Apple también ha declarado obsoletos otros productos como el iPad Pro de 12,9 pulgadas de segunda generación y varios modelos del Apple Watch Series 4.