La controversia se centra en la aplicación gubernamental "Sanchar Saathi", diseñada oficialmente para ayudar a los usuarios a rastrear móviles robados y reportar spam.

A finales de 2025, el Departamento de Telecomunicaciones de India emitió una directiva ordenando a los fabricantes de smartphones que preinstalaran la app y, crucialmente, impidieran que los usuarios pudieran eliminarla.

Para Apple, esta exigencia cruzaba todas sus "líneas rojas" en materia de seguridad y privacidad.

Según fuentes cercanas a la negociación, la compañía comunicó al gobierno indio que no cumpliría la orden, argumentando que no aceptan "mandatos de software gubernamental en ningún país" porque comprometen la arquitectura de seguridad de iOS.

Esta negativa es sorprendente, dado que India se ha convertido en un socio estratégico vital, donde ya se ensamblan más del 25% de los iPhones.

Ante la resistencia de Apple y la presión mediática, el gobierno indio suavizó su postura, indicando que los usuarios tendrían la libertad de borrar la aplicación. Sin embargo, Apple sigue sin estar dispuesta a ceder en la preinstalación. Este episodio se enmarca en un contexto en el que India parece seguir el "manual de jugadas de Pekín", y Apple, tras su experiencia en China, no quiere "tropezar dos veces con la misma piedra".