Sin embargo, siete años después, los resultados han sido decepcionantes.

La nueva versión de Siri se ha retrasado, el equipo de IA se ha desmoralizado por la fuga de talentos y, finalmente, Apple ha tenido que recurrir a la tecnología de su rival, Google. Tras su partida, que se ha calificado de “jubilación forzosa”, su división será desmantelada y sus responsabilidades repartidas entre otros ejecutivos como Craig Federighi, Eddy Cue y Sabih Khan.

Para suplir el vacío, Apple ha fichado a Amar Subramanya, un exingeniero de Google y Microsoft, con la tarea de integrar el cerebro de Google Gemini en la próxima versión de Siri. Este movimiento evidencia la dependencia de Apple de tecnología externa en un área crítica para el futuro de sus productos, contrastando con la gestión de crisis pasadas, como la de Apple Maps, donde la compañía apostó por una solución interna a largo plazo.