La estrategia de Apple para su tableta más compacta se ve desafiada por la inminente llegada de un iPad de entrada con una potencia sorprendente y el esperado iPhone plegable. La principal amenaza a corto plazo proviene del próximo iPad de 11ª generación. Filtraciones indican que este modelo incorporará un chip A19, el mismo que el del iPhone 17, eliminando la principal ventaja de rendimiento que el iPad mini tenía sobre el modelo básico. Con ambos dispositivos siendo compatibles con Apple Intelligence y ofreciendo un rendimiento de primer nivel, la justificación para pagar casi 200 euros más por el formato más pequeño del mini se debilita considerablemente. Por otro lado, el iPhone plegable, con un precio estimado de 2,000 euros, ataca directamente la propuesta de valor del iPad mini. Al desplegarse, ofrecerá una pantalla de casi 8 pulgadas, un tamaño casi idéntico al del mini, pero con la ventaja de ser también un teléfono. Para los usuarios de modelos Pro Max, el costo combinado de un iPhone y un iPad mini se acerca al del plegable, haciendo de este último una opción lógica para unificar dispositivos. Ante este panorama, Apple deberá decidir si mantiene el iPad mini como un producto de nicho para su leal base de usuarios o si sigue el camino del descontinuado iPhone mini.