La información más reciente detalla sus posibles características, como el regreso de Touch ID para lograr un diseño ultrafino y un sistema de cámaras avanzado, con Apple realizando encargos masivos de componentes que sugieren una producción a gran escala y una fuerte apuesta por este nuevo formato. La prioridad absoluta del diseño sería la delgadez, lo que llevaría a una decisión pragmática: prescindir de Face ID en favor de un sensor Touch ID montado en el botón lateral.

Esta elección no solo reduciría el grosor, sino que simplificaría el desbloqueo tanto con el dispositivo abierto como cerrado. El formato sería tipo ‘libro’, con una pantalla externa de 5.25 pulgadas con perforación para la cámara y una interna de 7.58 pulgadas que, por primera vez en un iPhone, integraría una cámara bajo el panel para una experiencia de pantalla completa sin interrupciones. El sistema de cámaras traseras sería dual, con dos sensores de 48 megapíxeles (gran angular y ultra gran angular).

Apple también estaría trabajando en una bisagra ‘muy fuerte’ y en una tecnología de pantalla, en colaboración con Samsung Display, que eliminaría casi por completo la arruga central. El impacto en el mercado se anticipa significativo; la consultora IDC proyecta un crecimiento del 30% en el sector de los plegables impulsado por la entrada de Apple, que ya habría encargado 22 millones de paneles, suficientes para 11 millones de unidades.