Esta decisión estratégica permitiría a Apple reducir significativamente los costos de producción y ofrecer el dispositivo a un precio que se rumorea podría estar por debajo de los mil euros, posiblemente entre 700 y 800 euros. La compañía ya había experimentado con un concepto similar (proyecto J267) utilizando un chip A15, pero fue cancelado debido a que sus 4 GB de RAM eran insuficientes para ofrecer una experiencia fluida en macOS. Sin embargo, el chip A18, con un rendimiento multinúcleo comparable al del M1 y 8 GB de RAM, sí cumpliría con los requisitos mínimos para ser un ordenador funcional y eficiente. Este nuevo MacBook llenaría un vacío en la actual línea de productos de Apple, que actualmente solo cuenta con las gamas Air y Pro. Se espera que tenga un diseño de 12 o 13 pulgadas y esté disponible en varios colores, recuperando la filosofía del MacBook de 2015 pero con la eficiencia térmica y la potencia de los chips de Apple, evitando así los problemas de rendimiento que tuvo aquel modelo con procesadores Intel. La principal incógnita es cómo encajará este producto en la estructura de precios de Apple sin canibalizar las ventas del iPad Air, que con teclado puede superar ese rango de precio.