Esta configuración le otorgaría una potencia comparable a la del chip M1, suficiente para tareas de navegación, ofimática y edición ligera, asegurando una experiencia fluida. Este lanzamiento llenaría un vacío en la actual línea de productos de Apple, que carece de una opción de entrada entre el iPad y el MacBook Air. El proyecto recuerda al MacBook de 12 pulgadas de 2015, un equipo elogiado por su diseño pero criticado por su bajo rendimiento y alto precio debido a los procesadores Intel de la época. Con el control total sobre sus chips, Apple ahora tiene la capacidad de crear un portátil ligero, eficiente y con la potencia necesaria a un costo competitivo.