Esta nueva etapa revive la histórica rivalidad entre los dos gigantes tecnológicos.
En los inicios del iPhone, Apple dependía de Samsung para la fabricación de sus procesadores, una relación que se fracturó tras el polémico "Chipgate" del iPhone 6s en 2015, cuando se descubrió que los chips fabricados por Samsung tenían un rendimiento inferior a los de TSMC. Desde entonces, Apple ha confiado exclusivamente en TSMC para sus procesadores de gama alta. Ahora, Samsung ha anunciado el Exynos 2600, su primer chip de 2nm, que debutará en la serie Galaxy S26, posicionándose un paso por delante en el calendario de lanzamientos. Por su parte, Apple planea introducir su primer procesador de 2nm, el A20 Pro, en 2026 con el lanzamiento del iPhone 18 y su primer modelo plegable. Aunque TSMC sigue siendo su socio principal, el avance de Samsung es significativo. No solo representa un desafío competitivo, sino que también podría abrir la puerta para que Samsung vuelva a ser considerado como un proveedor secundario para Apple en el futuro, ayudando a diversificar su cadena de suministro y reducir su dependencia de un único fabricante. Esta posibilidad se ve reforzada por la reciente colaboración entre ambas compañías para la fabricación de sensores de cámara en Estados Unidos.












