Contrario a la creencia popular, el primer teléfono llamado “iPhone” no fue de Apple. A finales de 2006, Cisco Systems lanzó un teléfono fijo con tecnología VoIP bajo esa marca, la cual había adquirido a través de una serie de compras de empresas. Inmediatamente después de que Steve Jobs presentara su dispositivo, Cisco demandó a Apple por infracción de marca registrada.

Tras dos años de negociaciones previas, ambas compañías llegaron a un acuerdo confidencial que les permitió compartir el nombre.

Este obstáculo inicial no frenó la visión de Apple, que estaba igualmente enfocada en redefinir la usabilidad. Para evitar las pulsaciones accidentales en la pantalla táctil, el equipo de diseño, liderado por Bas Ording, exploró varias soluciones, incluyendo una curiosa “manecilla de puerta virtual” que el usuario debía girar. Sin embargo, esta idea fue descartada por el propio Steve Jobs al violar una de sus reglas de oro: el dispositivo debía poder usarse con una sola mano. De esta necesidad de un gesto deliberado, intuitivo y horizontal nació el “Slide to Unlock”, una solución tan elegante y efectiva que se convirtió en una de las patentes más valiosas de Apple y un símbolo de la simplicidad de iOS.