Por un lado, un MacBook económico, con un precio estimado entre 800 y 900 euros y un chip A18 Pro, dirigido a estudiantes y usuarios con necesidades básicas. Por otro lado, un revolucionario MacBook Pro con pantalla táctil OLED, que se posicionaría en la gama alta para atraer a profesionales y entusiastas de la tecnología. Estos dos modelos, ubicados en extremos opuestos del espectro de precios, le permitirían a Apple competir en nuevos segmentos y mantener su atractivo a pesar de la inestabilidad del mercado de componentes.