Su precio se situaría entre los 800 y 900 euros, posicionándolo como el Mac portátil más accesible del catálogo.

Para lograr este costo, Apple realizaría algunos ajustes en sus componentes.

En lugar de un chip de la serie M, estaría impulsado por un procesador de la familia A, específicamente el A18 Pro, cuya potencia se considera más que suficiente para tareas cotidianas como navegación web, ofimática y consumo de contenido multimedia, acercándose al rendimiento del chip M1. El diseño sería compacto y ligero, con una pantalla LCD de entre 11 y 13 pulgadas y una tasa de refresco de 60 Hz, sacrificando la tecnología ProMotion y los paneles de mayor calidad de sus hermanos mayores para mantener el precio bajo control. Este lanzamiento es visto por los analistas como una de las respuestas de Apple a la crisis de las memorias RAM, ya que un dispositivo con especificaciones más modestas le permitiría a la compañía sortear mejor el aumento de costos de los componentes y ofrecer una opción atractiva en un mercado sensible al precio.