En lugar de un formato alto y estrecho, optará por un diseño más ancho y corto cuando está cerrado, similar a un pasaporte, con una pantalla externa de 5.49 pulgadas. Al desplegarse, revelará un panel interior de 7.8 pulgadas con una relación de aspecto de 1.43:1, idéntica a la del iPad de 11 pulgadas. Esta decisión de diseño no es casual; busca ofrecer una experiencia de productividad similar a la de una tableta, permitiendo el uso de dos aplicaciones completas una al lado de la otra sin comprometer la interfaz, algo que los formatos más cuadrados de la competencia no logran con la misma eficacia. Internamente, se espera que el iPhone plegable esté impulsado por el chip A20 Pro, fabricado en un proceso de 2 nanómetros, y una batería de alta densidad cercana a los 5,800 mAh para soportar el consumo de sus dos pantallas OLED de 120 Hz. Además, se rumora que Apple ha desarrollado un sistema de bisagra mejorado con placas metálicas y vidrio flexible para eliminar la arruga del pliegue, uno de los principales puntos débiles de los dispositivos actuales. Su lanzamiento está previsto para septiembre de 2026, con un precio que podría rondar los 2,399 dólares, posicionándolo como un producto de lujo dentro del ecosistema de la compañía.