La compañía también ha frenado la expansión internacional del dispositivo, que actualmente solo se vende en 13 países. El cambio de estrategia es aún más evidente en el marketing, con una reducción de más del 95% en la inversión publicitaria digital en mercados clave. Los analistas, como Erik Woodring de Morgan Stanley, atribuyen las bajas ventas a una combinación de factores: un "precio prohibitivo, escasez de aplicaciones nativas de visionOS y una batería limitada". El consenso es que el dispositivo se percibe más como un prototipo premium que como un producto de consumo masivo, con un diseño que aísla al usuario. Ante esta realidad, Apple parece haber cambiado su enfoque, tratando al Vision Pro como un producto de nicho para desarrolladores y profesionales, similar a un "Mac" de alta gama, mientras desvía recursos para desarrollar unas gafas inteligentes más ligeras y asequibles, que serían el equivalente al "iPhone" de esta nueva era, con un lanzamiento previsto para 2027 o 2028.