La administración de Donald Trump intensificó su estrategia comercial al imponer aranceles de hasta el 100% a medicamentos patentados fabricados en el extranjero, una medida que entró en vigor el 1 de octubre. La política busca presionar a las farmacéuticas para que aumenten la producción en Estados Unidos y, según el presidente, reducir los costos para los consumidores estadounidenses. En una respuesta estratégica, el gigante farmacéutico Pfizer llegó a un acuerdo con la Casa Blanca para evitar el gravamen. La compañía se comprometió a reducir el precio de todos sus medicamentos recetados dentro del programa Medicaid para personas de bajos ingresos. A cambio, el gobierno le otorgó un período de gracia de tres años para trasladar su producción a Estados Unidos, quedando exenta de los aranceles durante ese tiempo. Además, Pfizer anunció una inversión de 70 mil millones de dólares para fortalecer su manufactura en el país. El presidente Trump calificó el acuerdo como “uno de los días más importantes”, y señaló que espera que otras farmacéuticas sigan el ejemplo de Pfizer.
La medida, sin embargo, cuenta con excepciones importantes.
Los aranceles no se aplicarán a medicamentos genéricos, y se respetarán acuerdos previos con la Unión Europea y Japón que limitan las tarifas al 15%, beneficiando a empresas como AstraZeneca, Novartis y Sanofi. La farmacéutica Novartis, por su parte, indicó que, a pesar de los aranceles, mantiene sus planes de inversión en México, ya que su estrategia es a largo plazo.
En resumenEl gobierno de EE. UU. aplicó un arancel del 100% a medicamentos importados para incentivar la producción local. Pfizer negoció una exención de tres años a cambio de reducir precios para Medicaid e invertir 70 mil millones de dólares en el país, mientras que acuerdos con la UE y Japón limitan el impacto para otras farmacéuticas.