La administración del presidente Donald Trump intensificó su estrategia comercial al imponer aranceles del 100% a ciertos medicamentos patentados fabricados en el extranjero, una medida que busca presionar a la industria farmacéutica para que aumente su producción en Estados Unidos. La política, que entró en vigor el 1 de octubre, provocó una rápida reacción del sector, culminando en un acuerdo estratégico con la farmacéutica Pfizer para reducir precios a cambio de un alivio arancelario. Como parte del acuerdo anunciado en la Casa Blanca, Pfizer se comprometió a bajar los precios de todos sus medicamentos recetados dentro del programa Medicaid para estadounidenses de bajos ingresos. A cambio, el gobierno le otorgó una exención de tres años de los nuevos aranceles, tiempo en el cual la empresa planea una inversión de 70 mil millones de dólares para “repatriar” y expandir sus plantas de fabricación en territorio estadounidense. El presidente Trump calificó el pacto como “uno de los días más importantes”, afirmando que los estadounidenses ya no necesitarán viajar a México o Canadá para comprar medicinas. La Casa Blanca también anunció el lanzamiento de un sitio web llamado “TrumpRx” para que los ciudadanos puedan adquirir medicamentos con descuento. La medida arancelaria contempla excepciones para medicamentos genéricos y para empresas con proyectos de construcción en marcha en EE.
UU., como Eli Lilly y la propia Pfizer.
Además, se respetarán acuerdos con la Unión Europea y Japón que limitan los aranceles al 15%, beneficiando a farmacéuticas como AstraZeneca y Novartis.
La noticia fue bien recibida en los mercados, donde las acciones de Pfizer, Eli Lilly y Merck registraron alzas de entre 2% y 7%.
En resumenEl gobierno de EE. UU. implementó un arancel del 100% sobre ciertos medicamentos importados para incentivar la producción local. En respuesta, Pfizer acordó reducir precios y realizar una inversión millonaria en manufactura estadounidense a cambio de una exención temporal de dicho arancel. Esta medida, que incluye excepciones para genéricos y acuerdos con la UE y Japón, ha provocado un alza en las acciones de las principales farmacéuticas.