La industria del autotransporte de carga en México enfrenta un panorama adverso tras la imposición de un arancel del 25% por parte de Estados Unidos a los camiones pesados ensamblados en el país. La medida, que entró en vigor el 1 de octubre, ha provocado una reacción inmediata de los sectores productivos y del gobierno, quienes advierten sobre posibles incrementos en los costos y afectaciones en las cadenas de producción. Organismos como la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) han alertado sobre el impacto económico. Miguel Ángel Martínez Millán, presidente de Canacar, señaló que la medida podría causar una baja en las exportaciones y un incremento en el precio de las unidades tanto nuevas como usadas en ambos lados de la frontera. Manuel Sotelo, vicepresidente de la zona norte de Canacar, coincidió al afirmar que “se encarece el tracto y los que van a terminar pagando es el que consume las cosas que se transportan”. Por su parte, Alejandro Malagón, presidente de Concamin, calculó que el arancel efectivo sería de alrededor del 12%, y no del 25% anunciado, debido a que el contenido regional de los vehículos fabricados en México es de entre 60% y 65%, cumpliendo con las reglas del T-MEC.
Aun así, reconoció que sería “un golpe importante”.
Desde el gobierno, el subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas, descartó que la medida provoque el cierre de empresas, aunque admitió que “seguramente habrá afectaciones del mercado” y posibles ajustes en las líneas de producción. Esta visión fue compartida por Alejandro Malagón, quien aseguró que “hasta ahorita no hay ningún anuncio de que se va una fábrica de vehículos pesados de México”.
En resumenEl arancel del 25% de EE. UU. a camiones pesados mexicanos genera preocupación en la industria. Aunque se estima una tasa efectiva menor por el contenido regional, se prevén aumentos de precios y ajustes productivos, afectando la competitividad del sector y la estabilidad de la cadena de suministro.