Más allá del sector automotriz, las políticas arancelarias de Estados Unidos están generando un impacto de amplio espectro, afectando los precios y las estrategias de producción de bienes de consumo como muebles, calzado, papel y productos suizos. Empresas internacionales como Ikea, Liverpool y Victorinox se ven obligadas a adaptar sus cadenas de suministro y modelos de negocio para mitigar los costos. La cadena de tiendas departamentales El Puerto de Liverpool ha resentido la desaceleración del consumo y reporta incrementos de hasta 10% en los precios de ropa y calzado, derivados de los ajustes en las reglas de importación de productos provenientes de China. Su director general, Enrique Güijosa, señaló que el precio mínimo de 22 dólares por par de calzado ha encarecido la oferta, dificultando mantener precios bajos en cadenas como Suburbia. De manera similar, la industria gráfica en Puebla ha reportado incrementos de hasta 30% en materiales como papel y cartón, debido a los aranceles estadounidenses y al encarecimiento de insumos importados. Empresas como Ikea también están adaptándose; el minorista de muebles está aumentando la producción en Estados Unidos para contrarrestar los aranceles impuestos por Trump a muebles y gabinetes de cocina. En Europa, el fabricante suizo de navajas Victorinox enfrenta aranceles del 39% a sus productos, lo que le ha obligado a explorar nuevos mercados y a considerar realizar parte del empaque en EE.
UU. para reducir costos de importación.
Estas medidas demuestran cómo las políticas proteccionistas repercuten en múltiples sectores, obligando a las empresas a reconfigurar sus operaciones globales y, en muchos casos, trasladando los costos al consumidor final.
En resumenLas políticas arancelarias de Estados Unidos están provocando un efecto dominó que encarece una amplia gama de bienes de consumo. Empresas internacionales de diversos sectores, desde muebles hasta calzado y papel, se ven forzadas a reestructurar sus cadenas de suministro, aumentar la producción local o trasladar los costos a los consumidores, evidenciando las consecuencias generalizadas del proteccionismo.