La guerra comercial entre Estados Unidos y China se intensifica con nuevas amenazas de Washington, que ahora considera restringir las exportaciones de software y tecnología crítica, desde computadoras portátiles hasta motores a reacción. A pesar de los aranceles de hasta el 55% impuestos por la administración Trump, las exportaciones chinas han demostrado una notable resiliencia, evidenciando la profunda interdependencia entre ambas economías. Según informes, la Casa Blanca evalúa un plan para frenar las exportaciones como represalia a las restricciones impuestas por Beijing a la exportación de tierras raras. Esta medida cumpliría la amenaza que el presidente Trump hizo el 10 de octubre, cuando afirmó que impondría aranceles adicionales del 100% a los envíos de China, junto con nuevos controles de exportación sobre “todo y cualquier software crítico” a partir del 1 de noviembre. La noticia exacerbó la preocupación en los mercados financieros, provocando caídas en los principales índices bursátiles, con el Nasdaq retrocediendo un 1.8%. A pesar de la escalada, datos comerciales muestran que China sigue exportando mercancías por valor de aproximadamente mil millones de dólares diarios a Estados Unidos, e incluso los envíos aumentaron en septiembre. Esta fortaleza, según economistas de Bloomberg, se debe a la posición dominante de China en cadenas de suministro globales, lo que le otorga un poder de negociación considerable a corto plazo.
El presidente Trump ha mencionado que espera un “buen acuerdo” con su homólogo chino, Xi Jinping, en su próxima reunión en Corea del Sur, pero también advirtió que la cumbre podría fracasar.
Mientras tanto, el gobierno chino aboga por un entorno de inversión más favorable para atraer empresas extranjeras y equilibrar sus importaciones y exportaciones.
En resumenLa guerra comercial entre Estados Unidos y China se agudiza mientras Washington considera restringir las exportaciones de software, sumándose a los altos aranceles existentes. A pesar de estas medidas, las exportaciones chinas a EE. UU. se mantienen fuertes, lo que subraya la interdependencia económica y el papel crucial de China en las cadenas de suministro globales, en un contexto de alta volatilidad en los mercados financieros.