El gobierno mexicano ha implementado aranceles temporales de hasta el 35% a productos de países sin tratado comercial, como China, lo que ha impactado a las industrias textil y de calzado y ha provocado respuestas estratégicas de empresas importadoras para mitigar los costos. En abril de 2024, México aplicó aranceles de entre 5% y 50% sobre 544 fracciones de productos, estableciendo una tasa del 35% para textiles, ropa y calzado. Adicionalmente, se impusieron cuotas compensatorias de hasta 22.50 dólares por par de calzado chino con valor menor a 22.58 dólares, aplicables por cinco años.
Estas medidas han generado una batalla legal, con empresas como Cuidado con el Perro y C&A México obteniendo suspensiones judiciales para evitar el pago de las cuotas.
Sin embargo, el impacto en la producción local es severo. La industria del vestido en Morelos, por ejemplo, reporta una disminución de hasta el 50% en sus ingresos, enfrentando lo que describen como una “competencia desleal” de plataformas como Temu y Shein. Como respuesta estratégica, IB Group, que comercializa marcas como Champion y Hurley, decidió trasladar el 75% de su producción de China a Vietnam, un país con preferencia arancelaria, para proteger su rentabilidad sin elevar los precios al consumidor. Esta movida refleja una tendencia de empresas que buscan reducir su dependencia de China ante las nuevas tensiones comerciales.
En resumenLos nuevos aranceles de México sobre productos chinos han generado una doble reacción: mientras la industria local textil y de calzado sufre caídas en la producción por la competencia de importaciones baratas, grandes empresas importadoras han optado por acciones legales o por la reubicación de sus cadenas de suministro para esquivar los impuestos.