De manera similar, Maguire, una empresa de calzado de Montreal, tuvo que aumentar sus precios entre 10 y 30 dólares y ha pospuesto sus planes de abrir más tiendas en Estados Unidos, su segundo mercado más grande, esperando "un poco más de estabilidad". El impacto también se siente en México, donde un chocolatero de Guadalajara, Víctor Feliu, ha suspendido sus envíos a Estados Unidos debido a la confusión generada por las cambiantes normativas.

“Estoy dispuesto a pagar aranceles y a cumplir con los trámites, pero es muy difícil si las normas cambian cada pocos meses”, refirió.