La finalización de la exención fiscal conocida como "de minimis" en Estados Unidos ha provocado una sacudida en las operaciones de pequeñas empresas de todo el mundo, las cuales ahora enfrentan mayores costos y una creciente incertidumbre para exportar al mercado estadounidense. Esta política, que permitía la entrada libre de impuestos de mercancías valoradas en menos de 800 dólares, ha sido eliminada como parte de los constantes cambios en la política comercial de la administración Trump, afectando directamente a negocios con márgenes estrechos en México, Canadá, Europa y Asia. Con la expiración de esta regla, las exportaciones de la Unión Europea a Estados Unidos, por ejemplo, ahora están sujetas a un arancel del 15 por ciento. Empresas como Asket, una marca de ropa sueca, experimentaron una duplicación de sus ventas en los diez días previos a la aplicación del arancel, seguida de una caída del 20 por ciento interanual. Su cofundador, August Bard Bringeus, calificó la incertidumbre como "frustrante" y señaló una "aversión general" de los consumidores a comprar marcas europeas por temor a los aranceles.
De manera similar, Maguire, una empresa de calzado de Montreal, tuvo que aumentar sus precios entre 10 y 30 dólares y ha pospuesto sus planes de abrir más tiendas en Estados Unidos, su segundo mercado más grande, esperando "un poco más de estabilidad". El impacto también se siente en México, donde un chocolatero de Guadalajara, Víctor Feliu, ha suspendido sus envíos a Estados Unidos debido a la confusión generada por las cambiantes normativas.
“Estoy dispuesto a pagar aranceles y a cumplir con los trámites, pero es muy difícil si las normas cambian cada pocos meses”, refirió.
En resumenLa eliminación de la exención 'de minimis' por parte de EE. UU. ha creado una barrera comercial significativa para las pequeñas empresas internacionales, obligándolas a absorber costos, aumentar precios o pausar su expansión en uno de los mercados de consumo más grandes del mundo.