Por otro lado, industrias como la del juguete y los cosméticos manifestaron su preocupación, advirtiendo sobre una posible falta de insumos que podría afectar sus cadenas de producción. A esta inquietud se sumaron las automotrices Hyundai, Volvo y BYD, quienes criticaron la Ley Arancelaria al señalar que representa un "espaldarazo a la electromovilidad", ya que muchos componentes y vehículos de esta tecnología provienen de Asia. Las manufactureras nacionales, en contraste, defendieron las tarifas propuestas por la presidenta Sheinbaum, respaldando la reindustrialización del país. Este debate refleja la compleja interdependencia de la economía mexicana, donde las políticas proteccionistas pueden beneficiar a unos sectores mientras perjudican a otros que están integrados en cadenas de suministro globales.