Sin embargo, ha encontrado una fuerte oposición en otros sectores.

Empresas de la industria del juguete y cosméticos han advertido sobre una posible falta de insumos, mientras que armadoras como Hyundai, Volvo y BYD han criticado la ley, señalando que podría representar un retroceso para la electromovilidad al encarecer componentes. La Industria Nacional de Autopartes (INA) ha expresado su preocupación, solicitando que se mantengan los programas de importación preferencial como Prosec y Regla Octava para no interrumpir las cadenas de suministro. Analistas sugieren que esta política arancelaria también es una maniobra estratégica para posicionar a México favorablemente de cara a la renegociación del T-MEC en 2026, demostrando un mayor control sobre las importaciones de terceros países. La reacción de empresas extranjeras ya se hace notar; se menciona que la automotriz china Great Wall Motor (GWM) planea exportar a México desde su planta en Brasil para evitar el posible arancel del 50%. La discusión legislativa, que incluye mesas de trabajo con los sectores afectados, será clave para definir el alcance y las exenciones de una medida que podría reconfigurar el comercio exterior del país.