Por ello, recomienda una “negociación suave” para evitar un rompimiento que sería “brutal” para México.
En el sector automotriz, las posiciones son diversas. La Industria Nacional de Autopartes (INA) de México insiste en mantener el arancel cero y no endurecer más las reglas de contenido regional. En contraste, el sindicato de trabajadores automotrices de EE. UU. (UAW) ha solicitado establecer cuotas de importación e incluso desechar el acuerdo para empezar de cero.
Posturas intermedias incluyen a los fabricantes de EE.
UU. (Ford, GM, Stellantis), que piden flexibilidad en las reglas de origen basadas en la localización de la planta y no en la nacionalidad del proveedor, y a las cámaras empresariales de Corea del Sur y Canadá, que piden no alterar sustancialmente las reglas actuales y asegurar periodos de transición adecuados. Otro sector que ha manifestado su interés es el de dispositivos médicos, representado por la AMID, que solicita mantener la política de arancel cero para destrabar inversiones por hasta 400 millones de dólares. Analistas prevén que la negociación será compleja, podría extenderse hasta 2027 y estará fuertemente influenciada por el entorno político, especialmente en Estados Unidos.











