Esta política proteccionista ha provocado una caída del 14% en las exportaciones automotrices en octubre y ha llevado la producción de plantas clave, como Volkswagen en Puebla, a sus niveles más bajos en cuatro años. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump, incluye un arancel del 25% a los camiones pesados y del 10% a los autobuses provenientes de México, los cuales entraron en vigor el 1 de noviembre de 2025. Este deterioro se acentuó en los meses previos, generando cautela entre los importadores estadounidenses y una caída drástica en las ventas de unidades pesadas en México, que se desplomaron entre un 50% y un 60%, según reportes de concesionarias como CATOSA en Monclova. Analistas de Banco Base y Monex coinciden en que la estrategia de Trump no ha abandonado el proteccionismo y podría incluir nuevos gravámenes. Como consecuencia, las exportaciones automotrices acumulan una contracción del 4.8% en los primeros diez meses del año, un marcado contraste con el resto de las manufacturas no automotrices, que continúan creciendo.

La situación ha obligado a las armadoras a absorber costos millonarios, estimados por S&P entre 200 y 850 millones de dólares mensuales. Ante este panorama, diversas agrupaciones industriales como la Industria Nacional de Autopartes (INA) y el Consejo Estadounidense de Política Automotriz (AAPC), que representa a Ford, General Motors y Stellantis, han comenzado a cabildear de cara a la revisión del T-MEC en 2026, pidiendo mantener el arancel cero y reglas de origen flexibles para no afectar la competitividad de la región.