Esta situación contrasta con los vehículos importados bajo Acuerdos de Comercio Recíproco (ART) con Japón y la Unión Europea, que están sujetos a un arancel fijo del 15%, independientemente de su contenido. El Consejo Americano de Política Automotriz (AAPC) ha señalado que estos aranceles no solo obstaculizan la capacidad de los fabricantes estadounidenses para competir en igualdad de condiciones, sino que también erosionan el trato preferencial que el T-MEC fue diseñado para proporcionar a los fabricantes norteamericanos. La persistencia de estas tarifas sobre insumos industriales clave como el acero y el aluminio contribuye directamente a la contracción del sector manufacturero estadounidense.