La incertidumbre ha provocado que algunos operadores duden antes de exportar plata desde Estados Unidos, temiendo la imposición de una "prima repentina" que encarezca las transacciones. El mercado ya se encuentra bajo presión por una escasez de oferta en Londres, el principal centro de comercio, y una disminución de los inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái a su nivel más bajo desde 2015. La posible imposición de aranceles añade una capa de riesgo geopolítico a un mercado ya de por sí ajustado, donde la demanda también se ha visto impulsada por la esperanza de un recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.