El tratado ha permitido una planificación a largo plazo y ha mantenido los precios accesibles para los consumidores.
La American International Automobile Dealers Association (AIADA) se sumó a esta preocupación, advirtiendo que modificar el T-MEC podría desatar una “crisis de asequibilidad”, en un momento en que el precio promedio de un vehículo nuevo ya supera los 50,000 dólares.













