Sin embargo, la reacción no ha sido unánime.

Industriales de Nuevo León, representados por Jorge Santos Reyna de Caintra, han expresado optimismo, argumentando que se logrará una revisión exitosa porque los tres países “se complementan” y conforman una región económica poderosa.

Esta visión es compartida por líderes como Antonio del Valle, quien considera que “el Tratado de Libre Comercio va a seguir adelante”.

En contraste, otros análisis anticipan una mayor volatilidad en el tipo de cambio del peso en torno a la fecha de la revisión en julio de 2026. La industria automotriz, uno de los pilares del tratado, se prepara activamente. La Industria Nacional de Autopartes (INA) y la Red de Clústeres de la Industria Automotriz de México (Redcam) firmaron un acuerdo para alinear su visión industrial ante este reto. Asimismo, el Consejo Americano de Política Automotriz (AAPC), que representa a Ford, GM y Stellantis, ha urgido a mantener las reglas de origen actuales del 75% para no afectar la competitividad. Especialistas aclaran que el tratado no puede simplemente “expirar” gracias a la cláusula “sunset”, la cual establece un proceso de revisión cada seis años que, en caso de desacuerdo, obliga a reuniones anuales sucesivas, evitando una terminación abrupta.