Como respuesta, las empresas se vieron forzadas a transformar sus modelos de distribución.

Temu suspendió los envíos directos desde China y comenzó a depender de inventarios almacenados en centros logísticos dentro de Estados Unidos, un cambio que fue advertido por el senador Tom Cotton, quien señaló que sus productos ahora están “bajo jurisdicción estadounidense”.

Shein también enfrentó complicaciones logísticas y una disminución en sus ventas internacionales.

El impacto de esta política arancelaria es considerable, con estimaciones que proyectan pérdidas de hasta 180 mil millones de dólares para el mercado de comercio electrónico de EE.

UU. en 2025.