A esta presión se suma la incertidumbre generada por la próxima revisión del T-MEC en 2026.

A pesar de la contracción, México se mantuvo como el principal proveedor de autopartes para el mercado estadounidense en 2024, representando el 42.7% de sus importaciones. Sin embargo, la industria enfrenta un entorno adverso, ya que las exportaciones totales de productos automotrices también registraron una caída del 4.9% entre enero y octubre de 2025, evidenciando la vulnerabilidad del sector ante las políticas comerciales de su principal socio.